5 tipos de colaboradores que los jefes detestan

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Por diversos motivos, suelen presentarse problemas con nuestros empleados en el trabajo y, en casos más severos, pueden causarnos más estrés que nuestros propios clientes. Para solucionar esto, aquí te presentamos cinco tipos de colaboradores que los jefes detestan y cómo corregir sus problemas:

El que no respeta el horario: este tipo de empleado llega todos los días tarde y se va antes que nadie, además de retrasar las reuniones. Es posible que haga bien su trabajo, pero no siempre se puede estar esperando a que él o ella llegue.

La solución: algunas personas no tienen noción del tiempo y debes saber si ese trabajador es una de ellas. Sí es así y no llega tarde intencionalmente, pase por él o mande a alguien a traerlo. Pero si es consciente y pone pretextos por sus tardanzas, entonces no espere más por él, continúe su reunión y asigne los proyectos más interesantes a otros trabajadores, esto lo obligará a llegar temprano.

El problemático: es el empleado que se comporta como si todavía fuese un adolescente, nada le parece justo, se queja de todos sus compañeros y siempre va a contártelo, incluso te pide un aumento de sueldo mayor al promedio.

La solución: haz como si ya no prestaras atención a sus quejas, de lo contrario, continuará con sus reclamos. Adviértele que no escucharás más sobre sus supuestos problemas con sus compañeros y que solo lo harás si se trata de algo serio como una violación a las reglas del trabajo. Explícale que su sueldo va de acuerdo al precio del mercado y no puedes darle más.

El flojo: esta persona parece que nunca hiciera nada, siempre se esconde o deja el trabajo a sus demás compañeros y es, básicamente, una carga para la empresa.

La solución: en estos casos lo mejor es despedirlo. ¿Por qué conservar a alguien que no hace nada en la empresa? Antes puedes darle objetivos de trabajo para que los cumpla en un determinado plazo de tiempo y, si no se corrige, entonces ya puedes echarlo.

El genio antisocial: es el que se comporta de manera extraña, tiene gustos raros y puede llegar a ser descortés y hasta ofensivo con sus compañeros. Sin embargo, parece que supiera mucho, pero su apariencia incluso genera reparos en su jefe para comunicarse con él.

La solución: usa otros medios para comunicarte con él, el correco electrónico, el chat y aprovecha para darle órdenes más claras. Si su trabajo no requiere comunicación con sus compañeros o los clientes, no habrá problemas.

El empleado susceptible: es el que siempre quiere oír cosas positivas y, si le llamas la atención, empieza a llorar. Es el que espera que lo suban de puesto luego de seis meses y quiere que lo premien por simplemente llegar al trabajo a la hora o responder un mail.

La solución: generalmente se atribuye este problema a la generación de empleados jóvenes, pero también se puede encontrar en otras generaciones. Lo mejor es sentarse a hablar con él o ella de manera tranquila y explicarle que solo está haciendo su trabajo y que no puedes premiarlo por llegar a tiempo o hacer las cosas para las que lo has contratado. Parece sencillo, pero el diálogo de este tipo entre trabajador y empleado es poco usual. Comienza a hablar más con tus trabajadores y solucionaras muchos otros problemas.

Vía: Inc.com

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