Claves para comprobar que tu idea se convierta en un buen negocio

Claves para comprobar que tu idea se convierta en un buen negocioPara muchos, resulta suficiente con una gran idea. Pero no basta con el motor de una grandiosa ocurrencia para sacar adelante un proyecto. La pasión es un elemento capital para convertir lo que amas (tu idea) en negocio, pero en demasiadas ocasiones los emprendedores son tan apasionados de sus ideas que pierden la objetividad.

 

A veces, un poco de realismo, mezclado con conocimientos del sector, formación, cierta experiencia, e información pueden determinar el potencial verdadero de tu proyecto.

– Consistencia: Cuando tengas un proyecto y creas que éste cambiará el mundo, piensa si puede situarse en un nicho de mercado consistente y bien definido, que resuelve un problema para el que nadie antes que tú ha visto la solución. Analiza la demanda que puede haber de ese producto en el mercado.

– Se trata de resolver problemas: Si tienes una idea, estudia el mercado y trata detectar necesidades que se produzcan en éste. Comprueba que cuentas con los recursos necesarios para llevar el producto desde la mesa de diseño hasta el consumidor.

– Qué aportas: Piensa en tu iniciativa en términos de producto y servicio; de beneficio para los clientes. Debes analizar la personalidad de tu compañía y los mensajes y las promesas que estás haciendo al público.

– Tendencias: Puede ser que la gran ocurrencia que has tenido responda a una tendencia del mercado, que tiene que ver a su vez con una evolución o con nuevos hábitos, preferencias o gustos del público. Y éste reacciona a cambios en el estilo de vida, los valores, la demografía o cualquier otro fenómeno.

– Estilos de vida: Precisamente los cambios en el estilo de vida son un tipo de tendencias que funcionan muy bien en amplios segmentos del público. Y resultan ser mucho más permanentes que las propias tendencias.

– Centra el foco: Tienes un montón de proyectos y estás ansioso por probarlo todo. Pero debes centrarte si quieres construir tu propia credibilidad. Resulta imposible que seas bueno (o el mejor) en varias cosas diferentes. Enfócate hacia aquello en lo que eres realmente bueno.

– Relaciones: Crear una relación sólida con tus clientes en las fases iniciales de tu actividad emprendedora resulta fundamental para crear esa credibilidad que necesitas.

– Efectividad: Una magnífica idea puede ser un negocio ruinoso, y una muy corriente puede resultar una empresa magnífica. Interesa ver cómo el emprendedor es capaz de resolver una demanda que el mercado está dispuesto a pagar.

– Modelo de negocio: La clave no es la idea, sino el modelo de negocio. No pasa nada por equivocarse, pero hay que dedicarle mucho tiempo. Puede haber muchas ocurrencias, pero lo importante es ejecutarlas. Esto tiene que ver con el conocimiento de un determinado sector.

– Encuentra un gran mercado: Trata de encontrar un espacio que tenga pocos competidores. La mayoría de negocios ha de tener la capacidad de internacionalizarse, y conviene fijarse en la experiencia de un emprendedor para moverse con facilidad en un entorno internacional.

– Viabilidad del producto: Resulta determinante saber si tiene potencial para generar beneficios.

– El equipo marca la diferencia: Si quieres crecer tienes que apoyarte en tus colaboradores y entender que no puedes hacerlo todo. Aprende a delegar y no te obsesiones con la posibilidad de que tu gente pueda cometer errores.

– Capacidad de ejecución: No olvides que los inversores exigen al creador de empresas que busca financiación que tenga un equipo potente capaz de ejecutar el proyecto.

Fuente: Expansión

Artículos Relacionados

comments

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion