Conoce los errores más frecuentes de los emprendedores novatos

Hoy en día, por lo general, muchos emprendedores noveles suelen tropezar en el proceso de creación de una empresa. Para que estos fallos no terminen con la compañía hay que reconocerlos, corregirlos y aprender de ellos.

Cualquier empresario novato no debe pretender crear una empresa sin equivocarse en algún momento. Lo que hay que hacer es tomar estos fallos como aprendizaje. Cualquier tropiezo debe ser un paso más hacia el triunfo empresarial, y forma parte del día a día de un emprendedor. Hay que convertir en algo positivo estos baches, aprender y corregirlos para que en el futuro no se vuelvan a repetir.

A continuación vamos a ver algunos fallos frecuentes para tomar en cuenta:

– Cuando se cuenta con un socio que no es realmente necesario y no aporta nada al proyecto. Un socio te acompaña en el camino, tanto o más que tu pareja en la vida personal, y por eso debe escogerse cuidadosamente.

– Los emprendedores novatos confunden a los business angel con filántropos; dedican más esfuerzos en buscar financiación que clientes; pretenden conseguir dinero antes de tiempo; pueden llegar a valorar de manera irreal el proyecto.

– Confunden ventas (facturación) con cash-flow; regalan acciones demasiado pronto a amigos, familiares o colaboradores que luego pondrán problemas en futuras operaciones corporativas.

– Equivocan el corto plazo (sobrevivir) con el largo (apuesta y posicionamiento); cuentan con escasos conocimientos financieros y de gestión, y no toman en cuenta la importancia de los aspectos legales.

– El emprendedor no escucha a su cliente; piensa que no tiene competencia; se dirige a un mercado demasiado pequeño o complicado; no dispone de un business model claro y probado.

– No tiene visión; no cuenta con una estrategia de márketing bien definida; no se centra en los objetivos reales y piensa que el producto se venderá solo.

– Cuando se forma el equipo, muchos emprendedores no saben reclutar a los mejores colaboradores ni retener el talento. Algunos son excesivamente tacaños en la remuneración; muchos no saben delegar y lo quieren controlar todo y a otros tantos les falta motivación, tesón y determinación ante los problemas.

Fuente: Expansión

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