¿Conviene más crear una Sociedad Anónima, una Asociación Civil o una Cooperativa en Perú?

Las mypes rurales tienen sus problemas bien definidos por lo que se debe saber qué tipo de entidad jurídica crear.

En nuestro país, el 70% de las unidades agropecuarias son menores a 5 hectáreas, el 29.7% supera las 5 pero apenas llegan hasta 15 o 20 hectáreas, con lo que no es viable una economía de escala competitiva.

Así lo asevera Alonso Morales, especialista en legislación cooperativa, para quien las mypes rurales tienen sus problemas bien definidos: falta de molinos, procesadoras, productos importados, buena calidad de producción, limitado conocimiento, falta de asistencia técnica, consecución de semilla, créditos limitados y costos de certificaciones (sobre todo en el café).

Por ello que para Morales, el tema común a todos los sectores agrarios es el desarrollo de una economía de escala. “El minifundio es la realidad, la gran pregunta es si regresamos a ello o nos asociamos”, se interroga.

Desde su perspectiva, está claro que el minifundio no tiene características competitivas hoy pues tiende al aislamiento, a los mayores costos de asociación, al escaso poder de negociación entre productores y compradores, mayores costos de transacción y pérdida de beneficios tributarios. De hecho, apuntó, cuando el pequeño productor empieza a crecer, la Sunat ya lo trata como un gran intermediario y le impone todo el régimen general de impuestos.

Morales señala que el Estado no nos está reduciendo costos, no brinda capacitaciones ni asesoramiento técnico, solo como esfuerzos aislados sumado a que el régimen tributario no termina de ser claro y falta promoción o marco normativo que facilite la asociatividad.

 ¿Qué esquema organizativo es mejor para los productores?

Para Alonso Morales, las alternativas entre sociedad anónima, sociedad civil o cooperativas son las más conocidas, pero ha habido mala información que se ha estado propalando, sobre todo de parte de algunas ONGs que intentaron ingresar al tema con intención de ayudar.

Entonces, el especialista define así las características de estos tres esquemas:

Sociedad anónima: aquí el problema es que debe hacer aporte de capital y si entra otro socio con mayor participación va a querer controlar todo. Salvo que sea un entorno familiar, si se complica con otro inversionista se pueden perder hasta las tierras. Incluso si se llega a tener un buen socio el tratamiento tributario es costoso, alguien termina invirtiendo más y se pone más en riesgo.

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Asociación civil: es una de las instituciones de la economía solidaria, se usa en muchos países, pero tiene un problema, que su patrimonio es irrepartible. Por eso se hacen aportes y cuando se quiere retirar no se puede llevar nada, y el tratamiento tributario no es claro porque para la administración tributaria cualquier tipo de asociatividad debe tener fines de lucro y le aplican impuestos como si tuviera rentas determinadas y utilidades gravadas.

Cooperativas: es un instrumento de asociatividad neutro, al costo en principio, pero que soluciona problemas como la libre adhesión o retiro voluntario, distribución de excedentes, devolución del aporte y un capital institucional. Lo positivo es que se puede retirar, devuelven el aporte, se tiene distribución de excedentes, o sea, es una combinación interesante de patrimonio repartible y patrimonio irrepartible.

Finalmente, Morales advierte también que en el Estado no hay conocimiento cabal sobre datos de las cooperativas, pues el registro que las identifica presenta información desactualizada, un error garrafal, ya que para regular el sector, el Gobierno debería saber cuántas cooperativas hay, qué producen, qué aportan por lo que hay que potenciar el Registro Nacional de Cooperativas.

Vía: exportando-peru.com

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