El emprendimiento con un socio o un colaborador

Muchos emprendedores deben saber que para tener éxito necesitarás, tarde o temprano, de la ayuda de alguien más. No existe otra manera de hacerlo. Siempre habrá problemas o situaciones que no puedes resolver solo. Bajo esta perspectiva, el primer paso para trabajar bien en equipo es aceptar tu vulnerabilidad. Y luego aprender a confiar.

Por ello, existen criterios que hay que tomar en cuenta a la hora de trabajar con un socio, o incluso con un colaborador vital para conseguir los objetivos estratégicos de la empresa (como un director de ventas). En primer lugar, lo mejor es elegir a una persona con tus mismas credenciales a nivel laboral, ya que una relación jerárquica no es una colaboración entre iguales. 

Además, se trata de buscar un complemento a tus fortalezas y debilidades. De ahí que necesitas a alguien que sepa lo mismo que tú, sólo que en otra área. El hecho de no tener conocimientos técnicos no significa que no sepa qué se requiere para crear algo; soy libre de imaginar nuevas aplicaciones y tener ideas.

Por ejemplo: Cyrus Farudi, fundador junto con Omri Cohen de Capsule, un sito Web y aplicación móvil creada para planear eventos, interactuar con la comunidad y compartir fotografías. Por fortuna mi socio, quien tiene una formación sólida en la parte técnica, posee la actitud correcta para fomentar estas ideas. De hecho, hemos tenido discusiones bastante acaloradas cuando intento involucrarme demasiado en su campo, agrega. 

La verdad es que muchas veces ayuda tener un compañero que no te agrada demasiado o por lo menos alguien con quien siempre estás dispuesto a tener un debate. Aunque no lo parezca, esta tensión puede generar cosas increíbles. Colaborar se trata justamente de co-laborar. No es una relación de cariño, más bien consiste en resolver problemas que ninguno podría solucionar solo. 

Por ese motivo, si elegiste a alguien con quien colaborar solamente basándote en su inteligencia y habilidades, puede haber un conflicto de personalidades, que en circunstancias normales lograría incluso quebrar la relación. Sin embargo, aunque la tensión puede ser un tema difícil, ambos están ligados por intereses mutuos. Además, muchas de las grandes ideas se dan justo cuando se está al borde del fracaso. Es como una especie de inyección de adrenalina que mantiene la creatividad fluyendo.

Fuente: Soyentrepreneur

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion