Emprendedores: Convertir tu carrera en tu mejor negocio

Los emprendedores saben que para alcanzar el éxito profesional, se necesita adoptar el mismo tipo de estrategias que las empresas. Por eso, hay que dejar de esperar que la dirección paternalista de la compañía en la que trabajamos nos diga por dónde debemos ir. Es el momento de pensar y actuar como si estuvieras al frente de un nuevo negocio.

El mejor negocio eres tú, en este caso, podemos impulsar nuestra carrera profesional en un entorno tan competitivo e incierto como el actual si la administramos como si fuera una empresa palpitante y en crecimiento. No importa el perfil que tengamos, ni el puesto que desempeñemos, lo importante hoy en día es considerarse empresario; es decir, dueño del mejor negocio del mundo, osea tú mismo.

Para Hoffman, cofundador y presidente ejecutivo de LinkedIn y fundador de PayPal, y Casnocha, empresario y colaborador de Newsweek y CNN, ser empresario y, sobre todo, emprendedor, no significa poner en marcha un negocio. Es una forma de ver el mundo, descubriendo oportunidades donde otros ven problemas y asumiendo riesgos cuando muchos permanecen quietos, buscando solo seguridad.

Para ellos el espíritu empresarial es un concepto para la vida y no necesariamente solo para los negocios. Por ese motivo, necesitas conocer algunos puntos en los que trabajar:

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– Desarrolla tus ventajas competitivas en el mercado combinando las tres piezas del rompecabezas. Tus activos, tus aspiraciones y las realidades del mercado.

– Utiliza la planificación. Elabora un esquema basado en tus fortalezas, pero no tengas miedo de modificarlo y adaptarlo teniendo en cuenta las lecciones que te de la experiencia. La flexibilidad y la rapidez para cambiar son herramientas vitales.

– Construye relaciones reales y duraderas. Cuídalas y teje con ellas una red de contactos profesionales.

– Encuentra y crea oportunidades para ti explorando otras comunidades, otros sectores. No te quedes quieto. La curiosidad, la humildad y las ganas de aprender deben ser tus mejores consejeras.

– Valora con precisión las oportunidades que se te presentan. Corre riesgos inteligentes y si algo sale mal, no te hundas. Lámete las heridas y continúa adelante.

Fuente: Expansión

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