Startup: Decálogo para no perder el espíritu

A continuación veremos algunos puntos claves para tener en cuenta:

- No dejes de identificarte con la agilidad, con la aceptación del error y una línea de mando muy clara.

– Como emprendedor, habitualmente sabes ver oportunidades donde otros sólo advierten problemas. Los retos te espolean en vez de frenarte.

– Debes seguir valorando la disrupción, la ruptura. Mantén el gusto por lo desconocido, por hacer las cosas de manera diferente. Éstos son los ingredientes principales para la creatividad.

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– Eres responsable de toda tu organización y debes demostrar un alto grado de autosuficiencia. Cuando comienzas un negocio has de confiar en su éxito, entre otras cosas porque debes convencer a un equipo y a unos inversores. Estás tan motivado para alcanzar tus metas que estás preparado para superar los obstáculos que desaniman a otros.

- Debes mantener el liderazgo visionario propio de alguien con carisma que pueda guiar a la organización. Debes ser el jefe que comunica. Es una vía de doble dirección entre tú y tus colaboradores.

– Los memorandos, newsletters, cursos de formación, reuniones, etcétera, deben transmitir siempre la visión de tu proyecto, de toda la organización. Procura escuchar las opiniones y preocúpate de la satisfacción de tus colaboradores.

- No olvides que un buen equipo complementario resulta decisivo. En él debe haber gente con habilidades diferentes: los que saben planificar, quienes pueden organizar y los expertos en vender.

– Resulta fundamental que tus empleados sigan creyendo que la compañía brinda oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional. Debes cultivar el emprendimiento entre los equipos y ofrecer a tus empleados la posibilidad de dirigir proyectos.

– Aprovecha la oportunidad de involucrar a tus colaboradores en todas las iniciativas posibles de la empresa. y no olvides que la gente busca reconocimiento. Ofrece a tus empleados experiencias que puedan superar con cualquier recompensa monetaria.

- Construye sobre las fortalezas de la gente más que enseñarles a mejorar sus puntos débiles.

- Practica el feedback constructivo sobre el trabajo. Un buen jefe o un buen clima laboral no es aquel en el que sólo se habla de las cosas buenas.

Fuente: Expansión

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