El cambio de chip que necesitan las empresas familiares

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En el Perú, la micro y la pequeña empresa son el común denominador del sector emprendedor. Dentro de éstas, incluso, destacan las empresas familiares, armadas bajo concepciones completamente diferentes de las compañías convencionales. Las tradiciones, el amor familiar, la cultura, son factores que comparten los integrantes de una empresa familiar. Pero, no todo es color de rosa. Suelen surgir, también, graves problemas que pueden poner en peligro la continuidad del sueño empresarial.

¿CÓMO MANEJAR LAS FINANZAS?

Nadie en la familia quiere tener que verse con los números. ¿Qué problema, no es cierto? Y si no hay un economista o un contador en la familia, aún peor. Lo común en las micro empresas peruanas es que las finanzas se manejan por puro instinto, basándose en el día a día, no viendo nada con respecto a ingresos y egresos, activos y pasivos de la organización, el flujo de caja es un concepto desconocido, en fin, todo en un completo caos.

Lo recomendable aquí es contratar a asesores financieros externos para que puedan dar una orientación de lo que necesita la empresa. La presencia de un contador también resulta imprescindible. Además, sería sumamente positivo que alguno de los miembros de la empresa familiar (si es uno de los más jóvenes, mejor) se adiestre profesionalmente en temas de finanzas, y así, ser quien comience a otorgar orden económico a la empresa.

¿CÓMO MANEJAR LA ESTRUCTURA DE NEGOCIO?

La informalidad laboral resta competitividad a la organización. Y cuando hablamos de informalidad laboral no nos referimos exclusivamente a que los trabajadores deben estar en planilla o que cobren sus gratificaciones, de lo que hablamos es de la necesidad de instalar filtros adecuados para que haya personal competente en cada uno de los puestos.

Es común escuchar dentro de una empresa familiar: “Oye, Juan, nuestro sobrino Miguel se ha quedado sin trabajo, ¿tú crees que podemos darle algún puestito aquí”. Lo increíble es que el tal sobrino Juan no tiene ningún adiestramiento técnico ni mucho menos estudios profesionales. ¡Ah! El tío Juan no puede ser tan miserable como para darle el puesto de operario a sueldo mínimo a su pobre sobrino. ¡Eso sería atentar contra la dignidad familiar! Bueno, es hora de poner las cosas en claro: ¿Has fundado una beneficencia o una empresa? Hay que contratar siempre a los más competentes.

¿CÓMO MANEJAR LA DELEGACIÓN DE PODER?

Otra historia recurrente: el padre que quiere que su hijo recién egresado de la universidad se ponga a trabajar en la empresa familiar en una jefatura intermedia. El hijo se niega. El joven insiste en que quiere hacer lo que más le gusta, y que nunca, pero nunca se acercará a la empresa creada por su padre. Pasan los años, y el padre pasa a mejor vida. El hijo queda en poder de la empresa. Pero no tiene ninguna idea de cómo administrar el negocio. Conclusión: la empresa familiar se va a pique.

La delegación del poder es una característica básica de toda empresa familiar. Sin embargo, hay que hacer una crítica severa a aquellos padres que ven como único sucesor de sus responsabilidades a su hijo. ¿Por qué tiene que ser así? Hasta en las empresas familiares hay que buscar al más apto. Quizás el hijo no desee ingresar al terreno familiar, puede ser en cambio, un hermano menor, un sobrino o un amigo cercano el que sí tenga las aptitudes y, sobre todo, la actitud para continuar con el buen rumbo del negocio.

¿CÓMO HACER MÁS VIABLE LA EMPRESA?

Finalmente, el corolario de toda nuestra prédica se centra en lo siguiente: hay que profesionalizar la empresa familiar. Si bien, el negocio pudo haber nacido como algo estrictamente informal, no hay que dejarlo así para toda la vida. La profesionalización de la empresa hará que esa micro o pequeña empresa se haga grande, ya no sólo ante los ojos de sus creadores, sino también ante la vista del mercado y los competidores.

Vía: profesionales.cl / gestion.org

Foto: cem.itesm.mx


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