Hacienda Santa María, un hogar de historias y tierritas de colores

Hogar de Historias y Tierritas de colores

Por: John Santivañez.

El equipo Santa María
El equipo Santa María

Acaba de amanecer y han tocado la puerta para llamar al desayuno. Abro los ojos como desperezándome y me saluda una danza de cuadros muy particulares. ¿Qué significan? En fin, paso de la habitación del Apu (aunque pude haber escogido entre la habitación del Avelino, del Cacique o del Indio) al comedor. Los anchos muros de tierra y los muebles coloniales, terminan por llamar mi atención. Nunca sospeché lo que contarían las paredes de aquella magna hacienda.

Delia Velarde y Ernesto “El Indio” Bustamante, han crecido con un ímpetu social bien marcado y lo han trascendido a un proyecto de sintonía social y empresarial. Ellos nos sorprenden con la historia de la Hacienda Santa María, las crónicas que encierran todos sus rincones y su reinvención como morada de viajantes nacionales e internacionales.

Esposo y esposa, cada uno desde sus esquinas profesionales – una socióloga y el otro economista – han  desarrollado proyectos sociales en la región Junín con especial interés en Tarma una provincia de Junín, apoyando comunidades campesinas de Misharurasha, Maco, Sacsamarca, centros poblados, colegios; entre otros. Tal es la representatividad de sus aportes, que captan la atención del sector privado y estatal, a la vez del académico y del empresarial. Cabe resaltar la iniciativa hidalga y descollante de un proyecto muy difundido llamado Tierritas de Colores, un proyecto social que se basó en rescatar la inspiración de los niños de la zona con cuentos ancestrales en un primer momento y luego con pinturas hechas a base de distintos tipos de tierras pigmentadas naturalmente: toda una estrategia de culturización. Son enésimas las muestras de este arte infantil que adornan las aulas de la I.E 30710 en Sacsamarca, las habitaciones de la Hacienda Santa María y varios más alrededor del mundo, no lo duden.

Delia y Ernesto
Delia y Ernesto

Exploradores, historiadores y místicos dan cuenta de todo el enriquecedor pasado de este lugar. El origen colonial, los latifundios, las guerras independentistas, la evolución de la república, la guerra con Chile, las armas ocultas entre los muros de la hacienda, los sueños de Andrés Avelino Cáceres. La transición de ser cuartel, capilla, refugio, y hogar al fin de las cuentas; os abruman de romanticismo y pueden humedecer tus ojos.

Todo aconteció, como si la historia se hiciera a sí misma; y se haya valido de argucias para llegar a manos de la familia Santa María de Tarma y a través de los años a los esposos Delia y Ernesto para reconstruirse una y otra vez; y así quedarse por cien años más si fuera necesario, como si los cimientos se negaran al colapsar y quisieran seguir acompañando sigilosamente el crecimiento de Tarma y de todo el valle.

La  Hacienda Santa María que data incluso del siglo XVIII, ya es un centro cultural consumado y está encaminada a ser un ecolodge de excelencia con una experiencia de ecoturismo alternativo; obviamente distinta a la mayoría. La gestión de nuestros protagonistas ha hecho posible la revaloración de la cultura andina por estos lares, han marcado la pauta para el turismo rural. Han hecho ostensible la necesidad de rescatar todos los patrimonios culturales de nuestra nación, inventariarlas y reconstruirlas a fin de no olvidar nuestros orígenes.

Hacer una empresa de esto – ya lo dijimos – trasciende de dar un servicio de alojamiento a un servicio de culturización. Para esto, esta iniciativa consiste en hacer partícipes ni más ni menos que a los mismos pobladores de la localidad, realizando talleres con agricultores y artesanos de la zona; además de contar en sus filas con colaboradores de vocación que, desde años, se unen a este proyecto contribuyendo con su talento al desarrollo de la sociedad y de ellos mismos.

¿Y cuáles son los retos? Pues lo primero, ya se logró. Con trabajo a pulso y autofinanciamiento en un primer momento y luego con gestión lograron potenciar lo que tenían frente a sus narices. Por otro lado, aunque hoy por hoy sea la selva más concurrida que la sierra en éste rubro, el reto es crear tendencia rural. Tendencia que es valorada en mucho más por los visitantes extranjeros. Otro de los retos importantes, nos mencionan Delia y Ernesto, es sensibilizar y coorganizar la Cámara de Turismo en la ciudad para asentar la representatividad de tan importante sector. Confían en que se pueda lograr la integración de esfuerzos entre el sector público y el sector privado para el crecimiento económico – social del turismo rural en el Perú.

Hogar de Historias y Tierritas de colores
Hogar de Historias y Tierritas de colores

Así como una vez y por canje un cuento, fueron invitados los niños para relatar aquellas historias ancestrales,  en un futuro no muy lejano, los nuevos niños relatarán la historia de la Hacienda Santa María, y sobre todo la historia de las manos de quienes la rescataron de las fauces del olvido.

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