Cacao: Producto de exportación no tradicional

El cacao (Theobroma cacao, Linneo) es un producto de exportación no tradicional. En 1998 el Perú exportó 7,931 t en forma de manteca de cacao, cacao en polvo y chocolate, por un valor de 22,3 millones de dólares.

El cacao peruano es del tipo aromático, caracterizado por su alto contenido de grasa, que le confiere un alto valor comercial en el mercado internacional y con un gran potencial para la producción de cacao orgánico como cultivo en sistemas agroforestales de multiestratas.

A pesar que la producción de cacao en el país se incrementó de 8,000 t en 1985 a 22,134 t en 1995, ésta no es suficiente para satisfacer la demanda de la industria nacional, estimada en aproximadamente 30,000 t anuales. Esta brecha se agranda debido a que parte del cacao producido se exporta, por su calidad, obligándose la industria nacional a importar cacao de menor calidad para cubrir sus necesidades.En forma concurrente, el área cultivada en el país aumentó de 17,800 ha en 1985 a 34,786 ha en 1995. Las zonas productoras más importantes del país se encuentran localizadas en las regiones de Cusco y Ayacucho que producen el 65.9 % del total nacional, seguido por las regiones de Junín, Huánuco y Cajamarca que en conjunto producen el 27 % del total. La producción nacional actual equivale al 0,9% de los 2,3 millones t de cacao producidas anualmente en el mundo. Los principales países productores de cacao son: Costa de Marfil (39%), Ghana (13%), Indonesia (13%) y Brasil (10%), seguidos por Nigeria (5%), Camerún (4%), Malasia (4%), República Dominicana (2%), Colombia (2%), Nueva Guinea (1%), México (1%), Ecuador (1%). y Perú (0.9%).

Los rendimientos del cacao en el país, durante el período 1985 – 1993, no superaron los 550 kg/ha. A partir de 1994, la productividad inició una tendencia positiva hasta alcanzar los 700 kg/ha en 1996, para declinar luego en 1997 y 1998. En esta última disminución de los rendimientos han influido factores bióticos adversos al cultivo, particularmente la moniliasis, o “pudrición de la mazorca” (Moniliophthora roreri), y la “escoba de brujas” (C rinipellis perniciosa, S tahel), considerada esta última como una de las enfermedades más dañinas del cacao, ampliamente diseminada en el Perú y en el continente americano. Entre los factores limitantes de mayor gravitación en contra de la eficiencia del proceso productivo del cacao, figuran la existencia de clones susceptibles a plagas y enfermedades, y las malas prácticas de manejo agronómico, que originan cosechas desuniformes y de baja calidad, agudizada por el manejo deficiente poscosecha.

El objetivo general del proyecto es contribuir a incrementar la producción y calidad del cacao mediante la generación de nuevas tecnologías que permitan una actividad cacaotera rentable y su posicionamiento competitivo en el mercado internacional. Los objetivos específicos son: identificar material genético de cacao de alta productividad y desarrollar tecnologías de manejo integrado del cultivo que aseguren la mejor calidad del producto. Para lograr estos objetivos, el Programa ha formulado dos subproyectos dirigidos, el primero, a la selección de clones e híbridos de gran potencial productivo, y tolerantes a las principales enfermedades que afectan al cultivo; y el segundo, a desarrollar y adaptar prácticas culturales eficientes de manejo en fertilización, densidades, control integrado de plagas y enfermedades, y manejo poscosecha. La red de investigación esta conformada por las EEA Pichanaki (Junín), El Porvenir (San Martín) y Pucallpa, esperando incorporar en el corto plazo a la EE Andenes, para atender la demanda tecnológica de Quillabamba.

Se espera, para los dos primeros años, identificar y evaluar los componentes de rendimiento y fitosanitarios, y obtener una propuesta de tecnologías de manejo del cultivo. En el mediano plazo, se espera completar las evaluaciones de variedades locales y la validación de una tecnología en manejo integrado y post cosecha.

Con la identificación, liberación y adopción de clones elite e híbridos locales con mayor estabilidad productiva se pretende elevar la productividad del cultivo. Se espera expandir el área dedicada a la producción orgánica, localizada en la selva central y selva sur, que actualmente equivale al 10% del total nacional, mediante la generación y adopción de tecnologías correspondientes.

Fuente: Inia

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