¿Cómo es el camino para convertirnos en una empresa mundial?

Normalmente las empresas que aspiran a ser mundiales pasan por lo general por tres fases básicas.

I.- Importación y/o exportación. La primera etapa es que comience a exportar sus productos a uno o diversos países. Otras empresas también comienzan importando productos trayéndolos a su país de origen para comercializar con ellos. Con esta forma de trabajar, la inversión y los riesgos son menores.

En ésta etapa aún no estamos enviando continuamente empleados o representantes de nuestra empresa al extranjero. Por lo general son las pequeñas empresas las que trabajan importando y exportando a fin de comenzar a hacer negocios a nivel mundial.

II.- Fortalecimiento de nuestra presencia en el extranjero. En la siguiente etapa ya se comienzan a hacer más viajes de negocios a fin de buscar mayor apertura a la exportación del producto. Nuestros agentes de ventas visitan más frecuentemente a los clientes activos y potenciales para fortalecer las relaciones.

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También buscamos el establecimiento de nuestras fábricas o centros de operación en el país donde estamos comenzando a llegar con más fuerza. Incluso podemos negociar con fábricas locales a fin de que trabajen para nosotros y la producción sea local.

III.- Alianzas estratégicas y expansión por medio de franquicias. La tercera etapa es cuando nuestra presencia en el extranjero es más fuerte, se demanda más trabajo por parte de nuestros directivos a fin de promover alianzas estratégicas con empresas más fuertes y de mayor prestigio en la región. En estas alianzas las ganancias, los riesgos y las responsabilidades se comparten entre los socios.

Este tipo de relaciones traen varias ventajas pues nos ofrece una mayor fuerza de logística y producción. Así mismo puede servirnos para compartir conocimientos entre los asociados, por ejemplo, nuestro aliado puede ser un experto en áreas en donde nosotros aún no tenemos experiencia y así mismo, nosotros podemos tener algún beneficio qué ofrecerle a nuestro socio.

Finalmente, luego de ganar un fuerte nombre  y reconocimiento en el extranjero podemos comenzar a vender franquicias con las cuales ofrecemos a otra organización el derecho de explotar nuestra marca, tecnología o productos a cambio de cierto pago acordado.

Es así como una pequeña empresa puede convertirse en una empresa de clase mundial. Le invito a que profundice más en estos temas si es que siente que su empresa ha madurado lo suficiente como para comenzar a cruzar las fronteras.

¡Mucha suerte y que tenga éxito!

Fuente: Herramientas para Pymes

Si usted es un empresario que siente impulsos por que su empresa expanda su presencia a nivel mundial, quisiera que me acompañe en esta pequeña reflexión de ideas que nos puedan dar luz para conseguir su objetivo.

Normalmente las empresas que aspiran a ser mundiales pasan por lo general por tres fases básicas.

I.- Importación y/o exportación. La primera etapa es que comience a exportar sus productos a uno o diversos países. Otras empresas también comienzan importando productos trayéndolos a su país de origen para comercializar con ellos. Con esta forma de trabajar, la inversión y los riesgos son menores.

En ésta etapa aún no estamos enviando continuamente empleados o representantes de nuestra empresa al extranjero. Por lo general son las pequeñas empresas las que trabajan importando y exportando a fin de comenzar a hacer negocios a nivel mundial.

II.- Fortalecimiento de nuestra presencia en el extranjero. En la siguiente etapa ya se comienzan a hacer más viajes de negocios a fin de buscar mayor apertura a la exportación del producto. Nuestros agentes de ventas visitan más frecuentemente a los clientes activos y potenciales para fortalecer las relaciones.

También buscamos el establecimiento de nuestras fábricas o centros de operación en el país donde estamos comenzando a llegar con más fuerza. Incluso podemos negociar con fábricas locales a fin de que trabajen para nosotros y la producción sea local.

III.- Alianzas estratégicas y expansión por medio de franquicias. La tercera etapa es cuando nuestra presencia en el extranjero es más fuerte, se demanda más trabajo por parte de nuestros directivos a fin de promover alianzas estratégicas con empresas más fuertes y de mayor prestigio en la región. En estas alianzas las ganancias, los riesgos y las responsabilidades se comparten entre los socios.

Este tipo de relaciones traen varias ventajas pues nos ofrece una mayor fuerza de logística y producción. Así mismo puede servirnos para compartir conocimientos entre los asociados, por ejemplo, nuestro aliado puede ser un experto en áreas en donde nosotros aún no tenemos experiencia y así mismo, nosotros podemos tener algún beneficio qué ofrecerle a nuestro socio.

Finalmente, luego de ganar un fuerte nombre  y reconocimiento en el extranjero podemos comenzar a vender franquicias con las cuales ofrecemos a otra organización el derecho de explotar nuestra marca, tecnología o productos a cambio de cierto pago acordado.

Es así como una pequeña empresa puede convertirse en una empresa de clase mundial. Le invito a que profundice más en estos temas si es que siente que su empresa ha madurado lo suficiente como para comenzar a cruzar las fronteras.

¡Mucha suerte y que tenga éxito

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