3 razones para no usar tu tarjeta de crédito como capital de negocio

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Es tentador. Pero se debe considerar no usar la tarjeta de crédito para abrir un negocio. ¿Por qué? Aquí te lo explicamos.

Lo tienes entre tus manos. Y digamos que el capital no es lo que sobra. Pero, déjame recordarte que una tarjeta de crédito es eso, una simple tarjeta para salir de apuros, no una forma de financiar tu idea de negocio.

Sin embargo, hay quienes lo hacen. Pero no te lo recomiendo a ti. ¿Por qué? Aquí tres razones de peso en contra del uso de las tarjetas de crédito como puntapié inicial para un negocio:

  1. Intereses y tasas de amortización diferentes

La tentación de tener dinero plástico en las manos suele ser irreprimible. Pero, vayamos al quid del asunto. ¿Sabes qué significa tener una tarjeta de crédito? Una tarjeta de este tipo está pensada para el consumo personal y no para financiar negocios. Es por ello que tienen tasas de intereses tan altos y plazos de amortización de la deuda muy reducidos. No cuesta nada ir al banco a preguntar por un crédito empresarial acorde a nuestras necesidades y a nuestra disponibilidad de pago.

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Otro apunte necesario aquí es que si uno desea crecer como negocio es mejor ir cosechando nuestro historial crediticio empresarial. Si recurres a la tarjeta de crédito, los bancos a posteriori no se animarán a darte créditos empresariales onerosos porque no has construido tu reputación como deudor empresarial.

  1. Mala administración financiera

Un gran problema que enfrentan los noveles empresarios cuando acceden a la tarjeta de crédito como fuente de financiamiento es que al final de mes no saben identificar cuánto de la deuda obtenida se debe a desembolso de inversión de su negocio y cuánto a gastos personales.

Manejar una sola tarjeta tanto para tu negocio como para tus gastos del día a día puede ser tu peor error. La base del éxito de todo negocio se basa en el buen manejo contable y financiero del mismo. Si al llegar a fin de mes no sabes ni siquiera cuánto es lo que has desembolsado en tu empresa, has empezado con el pie izquierdo.

  1. Dependencia monetaria

La idea de un negocio no es comenzar a lo grande, sino hacerlo de la forma más austera posible. ¿Por qué? Porque esa es la única manera de saber si tu idea de negocio vale por sí misma, o si es el capital invertido en exceso el que le está dando vida.

Aún así, es conocido que para implementar cualquier negocio es necesario cierto capital para empezar. Pero lo peor es conseguirlo a través de la tarjeta de crédito. Es una forma muy fácil de obtenerlo y no te ayuda para nada a ser un buen empresario. El buen empresario, en cambio, es un maestro en el arte de conseguir capital. Y esa maestría se logra hablando con familiares, con inversionistas o con instituciones financieras, y consiguiendo los mejores préstamos a las menores tasas de interés posibles.

Vía: lifehack.org
Foto: psyblog.nl

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