Descubre si eres un comprador compulsivo

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Es difícil aceptarlo. Pero más reconocerlo. Ser un adicto a las compras ya es considerado una patología. De hecho, tiene un nombre curioso: oniomanía.

Es un término que proviene del idioma griego, y se traduce como “locura por el consumo”. En términos de género, por ejemplo, estudios han detectado que las mujeres son más proclives a esta patología que los varones. Se calcula que por cada varón adicto a las compras, hay 3 mujeres en la misma situación.

La edad también es un factor a tomar en cuenta. Contrariamente a lo que muestra Hollywood, los jóvenes no son tan adictos a las compras como los mayores. Los especialistas indican que entre las mujeres, la oniomanía se despierta aproximadamente a los 30 años, mientras que en los hombres, la edad proclive es arriba de los 40.

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Pero, ¿cuál es la diferencia entre hacer compras regularmente y ser un comprador compulsivo? Puedes reconocerte como un comprador compulsivo si:

  1. Tienes emociones encontradas

Un comprador compulsivo enfrenta un vaivén de emociones al comprar. Primero, se encuentra emocionalmente debilitado, para posteriormente recibir un golpe anímico cuando realiza la compra, que decae casi de inmediato cuando el producto llega a su casa. Mientras que para un comprador normal, el producto adquirido no le suscita mayores emociones, a uno compulsivo sí, incluso, le despierta el sentimiento de culpa.

  1. Gastas más allá de tus ingresos

Otra característica del compradore compulsivo es que suele hacer adquisiciones por montos superiores a sus ingresos. Las tarjetas de crédito suelen ser sus mejores amigas. Y, como consecuencia de esta actitud, los oniómanos suelen cargar deudas muchas veces impagables.

  1. Padeces soledad y aislamiento

No importa que alguien les diga algo o no. Los compradores compulsivos se sienten culpables. Tienden a ser solitarios. Y para evitar ser blanco de las críticas, esconden sus objetos comprados a la vista de los demás tal como hacían los avaros con las monedas de oro en la Edad Media.

  1. Tienes malestar general

Cuando el comprador compulsivo ya “reventó” sus tarjetas y no puede conseguir más prestamos, no le queda otra que resignarse a no comprar. Esto le puede provocar severas molestias físicas, debido a que no puede alimentar su hábito compulsivo. El individuo en esta fase suele mostrarse más irritable, nervioso e impaciente.

¿Hay algún antídoto contra la oniomanía? Pues, hay fármacos que pueden reducir sustancialmente la sensación de ansiedad. Pero como no somos médicos, lo único que podemos “recetarte” es autocontrol. ¿Cómo? Elabora una lista semanal y mensual de lo que debes (y puedes) adquirir. Si logras no salirte de lo que indica esa lista, podrás superar esta peligrosa y moderna adicción.

Vía: expansión.com / uncomo.com
Foto: mycommunitylender.net

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