¿Cuál es el crédito ideal para ti? (Parte 2)

El plazo va desde 18 meses hasta 15 años (en algunos bancos). Y existen diferentes modalidades de pago de capital: puedes hacerlos de forma mensual, trimestral, semestral o incluso anual. El pago de intereses es normalmente mensual.

 Puedes tener un crédito simple –llamado crédito de capital de trabajo permanente–, en donde el destino es libre. Sin embargo, la finalidad es financiar tu capital de trabajo cuando tu ciclo operativo es mayor a un año; por lo que, quizá el plazo sea a tres años. De esta manera, se convierte en un crédito simple.

Elige la mejor opción
La clave para saber qué crédito utilizar (crédito en cuenta corriente o simple) dependerá de qué vas a financiar.

Si es para necesidades de capital de trabajo de menos de un año, entonces la respuesta es un crédito en cuenta corriente; si tu ciclo operativo es mayor a un año, la opción es un crédito de capital de trabajo permanente a tres años.

Si vas a adquirir una máquina, pregúntate: ¿en cuánto tiempo los ahorros que me generará esta compra o las ventas incrementales obtenidas me van a permitir pagar la máquina? Tradicionalmente, la respuesta es entre tres y cinco años. Por lo tanto, el plazo mínimo que debes buscar es de tres años.

Hablando de créditos para comprar maquinaria, mobiliario y equipo hay opciones específicas:

Crédito simple.
Crédito de capital de trabajo permanente.
Crédito refaccionario.
Crédito de habilitación o de avío.
Arrendamiento financiero o arrendamiento puro.

Por ejemplo, el crédito refaccionario te conviene para comprar una máquina o equipo de transporte porque está enfocado en fortalecer o incrementar los activos fijos del negocio. Y el mismo bien que adquieres se queda como garantía.

Ahora bien, si quieres acondicionar un local o nuevas oficinas, necesitarás hacer obra civil. Asimismo, bajo estas circunstancias hay que pagar un guante, que es el derecho que te cobran por rentar un local y que es común en las plazas comerciales muy demandadas. La pregunta es la misma: ¿en cuánto tiempo ese local adicional te permitirá recuperar la inversión?

Y la respuesta es entre tres y cinco años, dependiendo del giro del negocio. Para el pago de guante, remodelaciones de locales u oficinas, dispones de opciones como capital de trabajo permanente o un sale and lease back –que es un arrendamiento financiero en el cual tú le puedes vender activos al banco y éste te los renta de regreso–. Con este último consigues financiar destinos libres de largo plazo.

Recuerda que siempre el plazo de los créditos va en función de las garantías. De este modo, puedes logar un plazo de máximo cinco años sin necesidad de dar una garantía hipotecaria, tal vez con la garantía de una máquina, mobiliario o equipo de transporte.

Si el plazo es mayor a cinco años, sigue siendo un crédito simple, pero lo más común es que te pidan una garantía hipotecaria. En este caso, puedes solicitar financiamiento para comprar oficinas, una planta o nave industrial, y ahí la garantía es el mismo bien que vas a financiar (destino del crédito).

Cuando vas a reestructurar tus pasivos, se estila dar una garantía hipotecaria. De repente ya no puedes pagar o tus vencimientos son de corto plazo; aquí la solución es buscar un crédito quizá a 10 años, donde tus amortizaciones de capital se vuelven más chicas y eso te facilita el pago. Si bien debes dar una garantía hipotecaria, así puedes tener créditos de largo plazo y también reestructurar tus pasivos.

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Fuente: soyentrepreneur

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