Empleado o empresario, ¿quién será mejor inversionista?

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Los inversionistas están de moda. Los vemos en los medios de comunicación dando fórmulas ingeniosas para obtener dinero a través de la bolsa. Los vemos alentando a la gente a que inviertan en nuevos negocios, o en startups, porque la rentabilidad futura está asegurada. Nos animan a acercarnos a la inversión financiera, que también ofrece numerosas ventajosas para aquellos que desean obtener dinero sin tener que trabajar. Pero, ¿realmente tienes la capacidad para ser un inversionista como ellos?

Lo que estos multimillonarios no dicen es el enorme esfuerzo que les llevó obtener réditos a través de los instrumentos financieros. No están hechos para cualquiera. Hay quienes se meten a Forex (mercado de divisas) y pierden mucho dinero, y creen que les engañaron, que todo es un negocio oscuro creado para robar dinero a la gente. Nunca aceptan que no tienen ni la educación ni la experiencia necesaria para invertir. Si en algo coinciden todos estos multimillonarios es que, antes de ser inversionistas exitosos, fueron connotados empresarios durante muchos años.

¿Importa contar con experiencia de negocios para ser inversionista?

  1. El ojo experimentado

Sólo quien ha tenido un negocio, logra identificar a los futuros negocios exitosos. ¿Por qué? Porque un empresario logra el éxito en un determinado negocio porque desarrolla un sistema que funciona en el mercado. El empresario de éxito sabe que la diferencia entre un negocio rentable de otro no rentable es el sistema creado. Un buen empresario sabe detectar a otros buenos empresarios. Y eso es básico para todo inversionista. Un verdadero inversionista reconoce los negocios con sistemas que prometen buenos resultados.

  1. El dinero

Animarse a invertir para un empleado cualquiera es todo un riesgo. No porque no esté lo suficientemente preparado, sino porque posiblemente ponga en juego su poco capital ahorrado. Ganar dinero requiere invertir dinero. El empleado no está acostumbrado, financiera ni mentalmente, a afrontar esta clase de riesgos. Un empresario sí. Los negocios conllevan riesgos. Cada negocio es ganar o perder. Su sensibilidad al riesgo es menor que la de un empleado común.

El camino de empleado a inversionista

Déjame decirte que es un camino muy complicado. No solo porque el empleado no está acostumbrado al riesgo en el que vive el inversionista (tal como lo detallamos anteriormente), sino también porque la educación, tanto académica como laboral, no lo forma para entender que el dinero no es más que simple papel. Cuando uno guarda dinero en el banco con la esperanza de obtener un interés exiguo a fin de año, lo único que hace es postergar el riesgo que conlleva una inversión. La seguridad prevalece.

¿Cómo cambiar nuestra mentalidad? Educándonos. No queda otra. Lo que pasa es que la sociedad está formando profesionales que buscan especializaciones en materias muy específicas, que no invitan a ser osados en el área de los negocios. La educación financiera está reservada para unos pocos. Muchos se niegan a estudiar una especialización en finanzas bajo excusas como “no domino los números”, “esas son cosas para economistas”, “¿para qué, acaso voy a conseguir un mejor empleo con esos estudios?”. Son personas que aún no comprenden el valor que tienen las finanzas en la vida diaria.

La diferencia que puedes marcar la haces en tu tiempo libre. Prepárate para la transición. ¿No te gustaría que a la vez que ganas un salario puedas obtener dinero gracias a tus inversiones? Claro que lo quieres. ¿Qué haces para lograrlo? Los empresarios no necesitan educarse sobre inversiones para invertir. Ya saben qué requieren las inversiones, cuáles tienen futuro o cuáles no, ellos viven en ese mundo. Un empleado vive en una isla. La educación financiera es el barco que lo alejara de esa soledad eterna.

Vía: “El cuadrante del flujo de dinero” por Robert Kiyosaki.

Foto: villamares.com.pe

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