Los microcréditos buscan consolidarse como una fórmula de financiación empresarial

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Conocidas son las historias de personas sin recursos que han conseguido salir adelante y crear su propio negocio con la ayuda de los llamados microcréditos. Sin embargo, ¿Cómo, cuándo y por qué surgieron estos micro-préstamos,  y de qué modo se están convirtiendo poco a poco en una fórmula predilecta de emprendimiento por parte de los gobiernos, y otras entidades tanto privadas como públicas a nivel mundial?

De hecho, según los datos recogidos en esta esta información publicada recientemente, El Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) que es miembro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su informe “Microfinanzas en América Latina y el Caribe: el sector cifras”, afirma que Perú cuenta con la mayor cartera de microcréditos, dirigidos a las micro y pequeñas empresas (mypes), entre los países de América Latina y el Sur del Caribe. Así, el crédito promedio de microfinanzas en Perú asciende a los 1,724 dólares.

La hambruna de Bangladesh,  el origen de los microcréditos

El microcrédito nace en un lugar muy concreto y en unas circunstancias totalmente particulares. Para conocer el contexto hay que remontarse a la década de los 70 en Bangladesh, justo en el año 1974, cuando una fuerte hambruna  provocó la muerte de muchas personas, y el acceso a la pobreza de otras muchas.

En este contexto, fue cuando el profesor de Bangladesh Muhammad Yunus, jefe del departamento de economía rural de la Universidad de Chittagong, decidió poner en práctica sus conocimientos recogidos en un libro suyo titulado, “hacia un mundo sin pobreza”.

El profesor Muhammad tras observar la realidad a pie de calle por aquel entonces, y analizar las numerosas conversaciones mantenidas con decenas de personas sumidas en las situaciones más precarias, le llevaron a finales de los 80 a lanzar la herramienta de los microcréditos. Para  potenciar estos mini-préstamos creó el Grameen Bank, un banco basado en la confianza de las personas, y que no sólo se mostró como solidario, integrador y beneficioso para la comunidad, sino también como económica y financieramente rentable.

Años después, esta fórmula de los microcréditos patentada por este profesor de Bangladesh, se está convirtiendo en un nuevo modelo de financiación empresarial de compañías en Peru como por ejemplo k24.pe, que ofrece este tipo de micro-préstamos de manera sencilla y rápida a través de Internet. Además, el pasado año, la Asociación de Instituciones de Microfinanzas del Perú (Asomif Perú) informó como se puede leer en esta noticia, que Lima, Arequipa, Piura, Puno, y Cusco concentraron al menos el 58% de los créditos demandados por los pequeños, y medianos microempresarios durante la campaña escolar del año 2013.

Ahora, queda esperar a un nuevo informe de este organismo peruano para ver si durante el año 2014 este porcentaje ha aumentado, y así poder ir concluyendo que poco a poco se está forjando un nuevo patrón de inyección de dinero, en cada vez más estructuras de financiación empresariales.

Escrito por: Palmira Montesdeoca

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