Pasos para hacer una ampliación de capital en tu Pyme

Conoce algo más de este acto jurídico por el cual, previa aprobación del consejo de administración y la junta general de accionistas, se lleva a cabo un aumento en el capital social de la empresa.

En el ADN de toda empresa es una norma de poco a poco ir abordando nuevos proyectos, actividades e inversiones porque de un momento u otro, esta senda de crecimiento probablemente aconseje aumentar los recursos para afrontar con solvencia los retos.

Y  esto ya sea mediante nuevas aportaciones de capital de los socios o dando entrada a otros accionistas con dinero fresco bajo el brazo. Llegado ese momento hayn que preguntarse, ¿qué implicaciones tiene una decisión así para los socios promotores? ¿cómo se debe llevar a cabo la operación?

Ampliar el capital social dará al proyecto empresarial mayor fortaleza y una imagen de seriedad, por ejemplo, ante inversionistas y entidades de crédito. En todo caso, hay que saber que una operación así “supone modificar los estatutos y, por tanto, requiere de la aprobación de la junta general de accionistas. Aunque en las sociedades anónimas excepcionalmente cabe la opción de delegar dicha facultad en el consejo de administración.

Los pasos a seguir

Por lo que se refiere a la iniciativa de la ampliación, es al consejo de administración (o en su caso al administrador único) a quien normalmente corresponde proponerla a la junta de accionistas, aunque, por ley, cualquier accionista que posea más del 5% de la propiedad puede pedir que se convoque una junta y plantear sus propias alternativas de proyecto, incluyendo ampliar el capital social.

En todo caso, la propuesta de ampliación debe ir siempre acompañada “de un informe de administradores que explique la operación: en qué consiste, cómo se va a hacer, cuáles son sus términos económicos, finalidad, etc.”.

Una vez que se llegue a un acuerdo, habrá que acudir al notario para elevarlo a escritura pública y “con un certificado del banco acreditando que el dinero ha sido ya depositado”. Seguidamente, la escritura deberá inscribirse en el Registro Mercantil.

Pero antes de llegar a ese punto y que la propuesta de ampliación vaya para adelante, hay que decidir cuál va a ser el valor al que se emitan las acciones. Es decir, si los suscriptores de estas nuevas participaciones van a pagar por ellas “el mismo precio que se les dio en su momento (el valor nominal) o si se ha generado un valor, y tienen que entrar ya con una prima. Será en este caso cuando empiece a complicarse el tema”.

Cómo continuar

Otro factor a tener en cuenta al proponer una ampliación de capital es que exista o no derecho de suscripción preferente para los antiguos accionistas. En el supuesto de que la ampliación sí contemple este derecho (es lo más habitual), “todos los accionistas podrán acudir a ella y desembolsar su parte, aunque, si no quieren hacerlo, pueden vender sus derechos a terceros”.

Al ejercer el derecho, los antiguos accionistas tendrán la opción de seguir presentes en el capital social de la empresa en la misma proporción que antes. No obstante, no toda ampliación implica un derecho de suscripción preferente. Es posible proponer operaciones sin derecho, bien porque se renuncie a él de común acuerdo de los socios o porque ese privilegio se excluya, algo que puede hacer la junta “siempre que haya un fin legítimo de interés social”.

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Ampliar o no ampliar

En opinión de los expertos, uno de los errores de las empresas en estos últimos años ha sido lanzarse con muy poco dinero a poner proyectos en marcha y tener después que conseguir compañeros de viaje que los financien en lugar de “asumir que cuando uno empieza un negocio tiene que estar dispuesto a jugarse su propio dinero, y además puesto como capital.

Hay que recordar que el emprendedor dispone de varios instrumentos para poner capital en su empresa, según prefiera que el dinero entre o no como capital social. En el caso de la ampliación de capital “una de las ventajas es la fortaleza que da a tu compañía y la imagen de solvencia que se ofrece”.

Tipos de ampliaciones

En función de su naturaleza, se pueden distinguir varias clases de ampliaciones de capital:

Dinerarias: en su caso, lo que se efectúa es una aportación de efectivo a la sociedad. Sería el ejemplo estándar.

No dinerarias: en lugar de dinero en efectivo, se aporta un activo a cambio de acciones. Se necesita entregar alguna documentación que acredite la propiedad del bien, junto con una valoración económica del mismo. Este tipo de operaciones, comenta Javier Redonet, se suelen efectuar cuando se quiere dar entrada al capital a un nuevo socio que va a aportar “un activo esencial para el desarrollo de la sociedad”: un inmueble, un vehículo, una patente…

Por compensación de créditos : Esta operación se da cuando una empresa ofrece canjear una cantidad que adeuda por capital de su sociedad, por lo que, recuerda Redonet, “en realidad lo que se hace es una reclasificación contable”. En los últimos tiempos se ha dado bastante en el ámbito de las sociedades inmobiliarias.

Vía: emprendedores.es

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