7 lecciones de finanzas que aprender de los judíos

Ellos consideran el trabajo como un medio, no como un fin, ya que cuando ayuda a otros, se sientes  satisfechos y realizados consigo mismos.

Dentro del mundo se conoce el éxito de los judíos para ser eficientes, ya sea por su forma de pensar, actuar y sobre todo por su superación personal.

Y es que ser JUDÍO va más allá de un simple gentilicio, religión o simplemente raza, ser judío es una filosofía y objetivo de vida. En este sentido, su forma de pensar básicamente se basa alrededor de su libro sagrado La Torá, que es una compilación de la Ley revelada a Moisés por Dios y era el punto central en torno al cual se desarrolla toda la vida judía.

Hay que tener en cuenta que la religión judía es una religión muy estricta porque su Ley está condicionada por las durísimas condiciones de vida de la marcha a través del desierto con Moisés y la conquista de la Tierra Prometida con Josué.

Así que estos son los principios bíblicos más importantes que, a través de los siglos, ayudaron a los judíos a alcanzar el éxito.

1. Cumplir con los deberes

Desde niños, los judíos aprender a preguntar “por qué” y a asegurarse de haber entendido las cosas. Estudiar solo no es suficiente. Por eso que aprenden a rebatir a fondo los argumentos del otro, además de leer todo comentario que se pudiera encontrar sobre el tema en cuestión. Por eso que para los negocios, el emprendedor debe seguir la misma actitud: hacer sus deberes, probar el mercado e investigar a la competencia.

2. Tratar a los empleados con justicia

Una de las partes más difíciles de dirigir una empresa es lidiar con los empleados. Al respecto, La Torá les ordena no aprovecharse sus empleados: “No defraudarás a un empleado pobre y desamparado, ya sea uno de tus hermanos o un prosélito que está en tu tierra” (Deuteronomio 24:14). Esto enseña a tratar siempre a los empleados con igualdad y justicia.

3. Tener el mejor nivel de atención al cliente

En la industria del turismo hay muchos problemas de atención al cliente. Al respecto, los judíos se remiten a esta frase: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18), por lo que hay que ponerse en el lugar del cliente y tratarlo como uno desearía ser tratado. Mientras que muchas compañías debaten sobre qué política de atención al cliente utilizar, seguir este estándar es la mejor manera de construir una base de clientes fieles a largo plazo.

4. Ser honesto con los clientes

Hay que ser honestos y preguntarse: ¿Entregamos exactamente lo que fue pedido o algo inferior para aumentar las ganancias? ¿Damos un poquito menos que lo que el cliente cree que está pagando? ¿Le cobramos al cliente más de lo que acordamos cobrar? ¿Realizamos las devoluciones por menos dinero?

Las respuestas a estas preguntas son fáciles cuando se sigue la guía de LaTorá: “Tendrán balanzas calibradas y utilizarán pesos correctos” (Levítico 19:36).
Incluso si tus clientes nunca se enterarán, no los engañes. “No pongas un obstáculo delante de un ciego” (Levítico 19:14) significa no aprovecharse cuando la otra parte no sabe o no ve lo que estás haciendo en su perjuicio. Así que no se debe engañar al clientes, incluso si no lo sabe.

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5. Actuar siempre como si estuvieran observándote

Un caso hipotético: estás en el cajero y recibes un billete de 100 en lugar de uno de 10. ¿Te quedas con el dinero que recibiste por error o lo devuelves? ¿Quién se enterará? Los antepasados del pueblo judío decían:  “Debes saber lo que está sobre ti: un ojo que ve” (Ética de los padres 2:1). Así que cuando se entiende que alguien siempre está mirando, la respuesta es fácil; se actúa de otra manera y se trabaja con otros parámetros. Por eso se debe dirigir la empresa y la vida personal siempre con honestidad.

6. Construir una reputación de integridad y honestidad

El Torá habla también sobre las preguntas que les harán en la corte celestial al final de sus vidas. ¿Fuiste honesto en tus negocios? Esta es la primera pregunta porque es el barómetro exacto del éxito que se tuvo en la vida. No hay mayor tentación de engañar que en el marco comercial, en donde uno puede obtener más ganancias. Si se puede superar esa gran tentación, se alcanzará un alto nivel de perfeccionamiento de la personalidad, algo que los demás valorarán, como los clientes, empleados y quienes hacen negocios con el negocio del emprendedor.

7. Ser humilde: aceptar y alientar la crítica

Quien ama la instrucción ama el conocimiento, pero quien odia la corrección es tonto” (Proverbios 12:1). El judaísmo enseña que hay que ser humildes, pues el orgullo se entromete en el camino hacia el éxito.  Nunca se debe creer que siempre se tiene la razón, hay que aceptar y alientar la crítica, particularmente de los empleados que entienden el negocio mejor que nadie.

Vía: aishlatino.com

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