Claves para gastar provechosamente – Parte II

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Algunas otras importantes claves para gastar provechosamente tienen que ver directamente hacia qué destinamos nuestros fondos. El gastar debe convertirse en una acción similar a la inversión, ver que nos resulta conveniente y que cosas no nos serán satisfactorias. Echemos un vistazo a las dos últimas claves:

Eliminar gastos excesivos

¿Observa con preocupación que el dinero no le alcanza a fin de mes? Pues trate de gastar un 10% menos de lo que normalmente gasta. Esta no es una operación sencilla. A primera vista, puede parecerle que no tiene de dónde sacar ese 10% de ahorro, pero sépalo ahora: sí puede reducir sus gastos en un 10%. Para eso tendrá que echar mano al lápiz y papel. Establezca las categorías en las que pretende gastar, con la máxima cantidad de dinero para cada una de ellas. Luego, en otro papel haga el mismo cuadro, pero con las cantidades que usted está gastando actualmente. Puede llevarse una gran sorpresa cuando descubra que ha estado gastando de más en algunas cosas.

Gastar menos no significa consumir menos. Es posible consumir lo mismo mensualmente, pero gastando inteligentemente. Una gran oportunidad resulta comprar los productos de primera necesidad al mayorista, en lugar de acudir semanalmente a un supermercado minorista. Al comprar por mayorista, los productos le pueden salir mucho más baratos de lo que usted pensaba. Pero si es de los que se obnubila con tanto producto conservado en sus cajas dentro de su hogar, busque un amigo o familiar que quiera comprar a medias con usted en el mercado mayorista.

Una tercera forma de reducir sus gastos se logra mediante la disminución de los gastos en comida. No queremos decirle que deje de comer, eso podría perjudicar seriamente su salud. En lugar de ello, le proponemos cambiar sus hábitos alimenticios. De ser posible cocine sus propios alimentos y deje de comprar alimento preparado en la calle. Comer fuera representa un gasto extra para nuestros bolsillos. Tenga en cuenta que no solo pagamos por el alimento en sí, sino también por el trabajo que se tomó el vendedor en comprar los alimentos en el mercado, cocinarlos, limpiar sus utensilios, y hasta el alquiler del local en el que come.

Dejar de lado el crédito de consumo

Esto ya lo debe haber escuchado o leído incansablemente: no utilice su crédito de consumo en comida, bebida, ropa, autos o vacaciones. Ese es el punto de inicio de deudas imposibles de pagar. El recargarnos de deudas de consumo puede ser un peligro perjudicial para nuestras finanzas. De hecho, si usted revisará sus boletas o facturas de pago durante todo un año, se percataría que al final ha pagado mucho más de lo que valía en realidad ese producto comprado a crédito.

Lo que muchos olvidan es que el crédito de consumo refuerza una actitud que debemos dejar de lado por completo de cara al futuro: nos obliga a gastar más de lo que tenemos. Por ello, nuestra recomendación final es la siguiente: si quiere, anhela o desea un producto que no va a producirle rentas, es mejor que ahorre durante un tiempo, y recién cuando alcance esa cifra, se permita comprarse ese producto.

Vía: “Finanzas personales” por Eric Tyson

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