Cómo los empresarios ahorran para su jubilación en Estados Unidos

En EE.UU no se puede vivir con la pensión, así que se buscan alternativas en el ámbito del ahorro privado desde hace décadas.

Estados Unidos tiene dos problemas muy importantes: prácticamente no existe posibilidad de vivir con la pensión de jubilación, y los nuevos trabajadores arrastran importantes deudas de su etapa universitaria.

Con este panorama, el joven que termina sus estudios se ve encadenado a una deuda de miles de dólares que debe sortear a la vez que vive, paga un alquiler o compra una casa, y se plantea formar una familia.

Los Estados Unidos son un ejemplo de potencia económica que tiene grandes brechas sociales, y una gran cantidad de población que ve como, si no hace nada, llegará a la jubilación sin un centavo (de dólar, claro).

Ahorrar para la jubilación

Sin embargo, allá tienen dos sistemas de ahorro privados que consiguen, en cierta manera, asegurar una jubilación sin demasiadas preocupaciones a muchos ciudadanos: el 401(k) y el IRA, que son dos de los métodos de ahorro privados más extendidos.

La equivalencia en nuestro sistema serían los planes de pensiones de empleo, y los planes de pensiones individuales.

Como vemos, la tendencia a la baja de las pensiones estatales no es cosa de Latinoamérica, ni tan siquiera de Europa, pues en los EE.UU. llevan ya bastante tiempo sabiendo que con la compensación estatal no van a ninguna parte, y por eso allá es más que normal dedicarse en cuerpo y alma al ahorro privado.

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El sistema 401(k) es una especie de plan de pensiones de empleo mediante el cual el trabajador ve cómo la empresa que lo contrata aporta mensualmente un porcentaje de su salario al fondo, al que también puede aportar el trabajador en otro porcentaje limitado.

Esas aportaciones tienen una exención de impuestos “aplazada”, pues se cobran esos impuestos al retirar los fondos. No hace falta entrar en mucho detalle de números, lo importante es que vemos cómo se incentiva el ahorro mediante fórmulas que aparecen de forma natura al trabajador.

Si la empresa no dispone de un plan 401(k), los trabajadores pueden recurrir a un IRA, que es un producto que no es más que un plan de pensiones individual que permite aportar un máximo de 5.500 dólares cada año, libres de impuestos, para trabajadores que tengan menos de 50 años.

Superada esa edad, el límite sube hasta los 6.500 dólares anuales, cantidades que solo pueden venir de los ingresos anuales. La ventaja es que un trabajador puede disponer de ambos planes, con lo cual el ahorro privado puede suponer un porcentaje elevadísimo de su “sueldo” en la jubilación, y no tienen que depender de una pensión del estado que es cada vez peor, o a la que solo pueden acceder con solvencia unos pocos.

Como nota final, la empresa Fidelity recomienda para aquellos trabajadores que quieran ahorrar para asegurarse de una jubilación digna:

Se  debe haber invertido, al menos, ocho veces el salario anual de un individuo. Así, para iniciados, la hoja de ruta más cómoda supondría haber ahorrado un salario anual a los 35, tres veces la paga anual antes de tocar los 45 y finalmente cinco veces el sueldo anual antes de cumplir los 55.

Vía: Entrepreneur

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