Conoce a la australiana que ha logrado subsistir 16 meses sin dinero

Se trata de Jo Nemeth de 47 años, ex gerente de un programa de desarrollo comunitario.

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Todos los días utilizamos dinero. Algunas veces lo hacemos en grandes cantidades, otras en pequeñas, como cuando vamos a comprar algo a la tienda de la esquina. Pero, ¿te imaginas no utilizar dinero por más de 16 meses?

Esa es la singular proeza lograda por la australiana Jo Nemeth de 47 años, ex gerente de un programa de desarrollo comunitario, que bien puede vanagloriarse del hecho de que para ella “el dinero no importa”.

¿Es el dinero indispensable en nuestras vidas?

Por lo menos, sí fue indispensable para Jo Nemeth. Fue hasta el 2014 que llevó una vida como la de cualquier individuo citadino, con un buen salario, un esposo y una hija estudiando. Sin embargo, ese mismo año cayó enferma. Durante esos días en cama, le llegó a sus manos el libro Changing Gears, donde se narra el curioso trayecto de una pareja australiana por la costa este de este país continente, descubriendo en el camino que existían muchas personas que mantenían un estilo de vida menos frugal, menos costoso y más amigable con el medio ambiente.

Una vez recuperada de su afección, Nemeth lo tenía todo claro en su mente: en su vida, de ahora en adelante, trataría de conllevar el menor impacto posible contra el planeta. Para ello, diseño un estilo de vida en que su beneficio personal quedaba en segundo orden. Todo lo que usara a partir de ese momento tendría que ser de beneficio colectivo.

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Por ello, el uso del dinero quedaba completamente prohibido. Renunció a su trabajo y se fue a vivir a una granja en Nueva Gales del Sur, de propiedad de un amigo. Su esposo no estuvo de acuerdo con su decisión y optó por alejarse de ella. Su hija, al cumplir los 20 años, decidió casarse y tomó nuevos rumbos. Solo quedaban Jo y el planeta en juego.

¿Un estilo de vida para todos?

A partir de ese momento, Jo tuvo un estilo de vida que estoy seguro, muy poco estaríamos dispuestos a llevar. Para alimentarse, comenzó a cosechar legumbres, hortalizas y otras variedades de plantas en una pequeña porción de la granja. Para no utilizar energía eléctrica, decidió construir un prototipo de cocina hecha a base de ladrillos. Para su aseo personal, ella se provee de papeles toalla, jabones, champús que otros desechan o que algunos buenos amigos le donan.

La ropa que usa es la misma que tenía cuando era gerente, aunque ha sumado una que otra pieza proveniente de caridades. Se trajo consigo una laptop, alimentado enteramente por energía solar a través de un pequeño panel que adquirió antes de ir a la granja. Desde ahí administra un blog personal donde relata sus experiencias viviendo con el menor impacto posible.

Fuera de ello, dice tener muy poco tiempo disponible, pese a que no tiene un “empleo” real. Pasa horas y horas cultivando sus alimentos en la granja y su tiempo de diversión lo constituyen sus salidas furtivas para encontrarse con viejos amigos y las horas de lectura de libros que suele intercambiar con ellos. Pero, ¿cómo hace para movilizarse desde aquella granja a la gran ciudad? Pues, haciendo el conocido auto-stop. Por fortuna, asegura ella, en Australia la gente es muy generosa y presta a hacer un servicio a quien lo necesita.

¿Y si todos hiciéramos lo mismo?

Nemeth no se considera una figura a emular, todo lo contrario, ella asegura hacer esto por convicción y no por figuración. Sin embargo, cuando se le hizo tal pregunta, la australiana aseguró que el mundo entero, como lo entendemos, colapsaría. Además, considera que su acción no es buena ni mala, todo depende de la perspectiva con que se la mire. Sin embargo, asegura que ésta es una buena forma de recordarles a todos que el impacto que dejamos sobre el planeta es más importante que nuestro confort.

Vía: northernstar.com.au / elmundo.es
Foto: northernstar.com.au

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