¿Debo invertir mis últimos ahorros en un negocio?

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Pasamos por la calle y vemos con sorpresa que un nuevo negocio abrió. Sin embargo, regresamos unos meses después y ya no encontramos dicho negocio. ¿Qué sucedió? Algo que olvidamos los emprendedores es que no debemos basar una idea de negocio en nuestros propios problemas personales. No tenemos trabajo, o no queremos continuar como subalterno de alguien: ése suele ser el primer paso para crear un negocio. ¿Es acertado hacerlo?

La mayoría de los negocios fracasa porque, justamente, se ciñen a ese pensamiento ligado a la necesidad personal (la de tener un trabajo), en lugar de una necesidad del mercado. Las personas que abren un negocio por simple necesidad personal son capaces de invertir sus últimos ahorros o de hasta endeudarse bajo el pensamiento que lograrán el éxito, cuando la fortuna está en contra suya de antemano. Siempre debe ser consciente que un negocio solo tendrá éxito cuando exista una necesidad insatisfecha.

No es que tratemos de ser negativos, por el contrario, la mejor forma de ser positivo en cuánto a las posibilidades de un negocio es conociendo lo que sucede en el propio terreno. Por ello, nunca debes invertir en un negocio si sucede que:

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  • Si cuentas con pocos ahorros y no has investigado nada sobre el mercado al que piensas incursionar. Tu debacle está asegurada.
  • Si te concentras en tus propias capacidades para hacer algo y no en lo que el mercado necesita, tendrás pocos clientes y por tanto, escasa capacidad para reinvertir.
  • Si no cuentas con un capital de respaldo que te permita subsistir por 6 meses o un año, hasta conseguir clientes, es mejor que lo pienses dos veces. Puedes poner en peligro, incluso, la seguridad de tu familia.
  • Si no tienes la capacidad para promocionar tu producto o servicio, es mejor dar marcha atrás. Las empresas con las mejores ideas no son las que sobreviven, solo las empresas con ideas que son conocidas por la mayor cantidad de gente son las que perduran.
  • Si no conoces a tus clientes potenciales ni a tu competencia, no te aventures a iniciar un negocio. Por más que creas que tu producto o servicio es único, siempre existirá un bien que puede sustituir perfectamente lo que tú ofreces.

¿Ya has pensado bien que vas a hacer con esos ahorros que tienes?

Vía: educacionfinancieraparatodosblog.blogspot.com.es

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