Las falacias sobre el manejo de tus finanzas

Las falacias en las finanzas es un razonamiento incorrecto pero con apariencia de correcto, por su aparente veracidad, suelen tender al engaño.

Lo que es peor, es que muchas veces podemos adoptarlas como propias y caer en el autoengaño; o si descubrimos el error, considerarlo inofensivo.

Pero debes de tener cuidado, que cuando se trata de dinero, las ideas equivocadas en las que creemos nos pueden causar muchos problemas y tus finanzas lo lamentarán.

“La culpa es de otro”. Muchas veces tendemos a culpar a otros por lo que nos ocurre. En las finanzas esto es más común de lo que creemos, en especial ante un apuro financiero. Sin embargo, la verdad es que tus finanzas son el resultado directo de tus propias acciones.  Aceptar la responsabilidad de tu propia situación no es contraproducente, por el contrario, es bueno porque da licencia para empezar a tomar el control de tu situación y corregir fallas o rebotes causados por algún revés.

“Si sólo tuviera ingresos más altos”. Éste es un gran malentendido que todos estamos dispuestos a creer cuando se tienen problemas económicos. Pero, nada está más alejado de la realidad. El problema es lo que gastas; no lo que ganas. No importa cuánto ganes, mientras no controles tus gastos, nunca lograrás tener seguridad financiera.

“Lo haré después”. El dejar las cosas para después es un enemigo de la buena planeación financiera. Aun así, muchos de nosotros dejamos para después tareas financieras que podríamos y deberíamos hacer ahora. Si no das un mantenimiento básico a tus finanzas o atiendes los diversos problemas de administración del dinero en el momento que surgen, te arriesgarás innecesariamente.

“Sólo por esta vez no me hará daño”. Ser un buen administrador de tus finanzas quiere decir que debes practicar regularmente hábitos financieros prudentes, a diferencia de permitirte trasgresiones esporádicas en tus finanzas y por ende, dañarlas. Recuerda que los errores y atajos financieros no valen la pena.

“Gente como yo nunca sale adelante”. Cuando estás ante un lío financiero, y todo aquel que conoces como tú está pasando por los mismos retos económicos, es fácil generalizar la situación y aceptar la noción equivocada de que la “gente como yo nunca sale adelante”. La parte de la sentencia, “gente como yo”, se puede relacionar con cualquier factor: sexo, raza, edad, título profesional, religión, formación académica, o algún otro. No importa cuál sea éste, es completamente erróneo agrupar a todas esas personas, incluyéndote, en un solo grupo financiero.

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