Las fases financieras por las que deberían pasar los niños

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Estamos ante la presencia de un fenómeno extraño en las familias de todo el mundo. Cada vez hay menos hijos, pero más cosas que comprar. En el Perú, por ejemplo nuestra tasa de natalidad se ha reducido durante las últimas décadas a casi 2 hijos por familia, pero si miramos dentro de las habitaciones de los pequeños del hogar nos daremos cuenta que las TVs, las consolas de videojuegos, las zapatillas de marcas conocidas, las Tablets y los Smartphones prácticamente llenan toda la habitación. Estamos ante una generación de niños y jóvenes más apegados al consumismo que en décadas precedentes.

El tema del consumismo en los pequeños ya no queda en la mera anécdota, pues gobiernos de todo el globo consideran, hoy más que nunca, que tanto los padres como los hijos deban conocer sobre educación financiera. Tenemos un dato revelador en Gran Bretaña. Un 15 % de los jóvenes mayores de 18 años en territorio británico incurrieron en algún tipo de deuda de la cual les fue muy difícil escapar, según revela el Money Advice Service. ¿Qué hacer para frenar el impulso de consumo de los niños y jóvenes? Financial Times te da algunas recomendaciones si te encuentras en ese complicado trance como padre:

Después de los 4 años de edad

Es aquí donde deberían darse las primeras enseñanzas en materia financiera a los pequeños. Uno de sus primeros regalos debe ser una alcancía, y así de paso, aprender sobre el valor de las diferentes monedas y billetes circulantes.

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Después de los 8 años de edad

Estamos a un niño que hace circular el dinero como cualquier adulto. Es el momento de hablarle de la importancia de ahorrar, de las facturas y boletas, y del sistema financiero (por supuesto, todo en términos coloquiales).

Después de los 12 años de edad

El pensamiento lógico-matemático ya impera en el niño, camino a ser adolescente. Las propinas aumentan a medida que sus necesidades se acrecientan. Es por ello, que en este momento no  solo se debe inculcar el principio del ahorro, sino también, el de la inversión. Cada uno de los niños debería contar hasta con 3 alcancías, la primera para sus gastos diarios y semanales, la segunda para el ahorro, y la tercera para realizar inversiones (adquirir cosas más caras y que incluso puedan ofrecerle algún tipo de rentabilidad).

También debes evaluar seriamente cuál es el objetivo de la propina entregada. Una cosa es que entregues una propina semanal como algo rutinario, y otra muy diferente es que entregues propinas por tarea realizada. Por ejemplo, podrías asignar una función casera como la de cortar el césped cada semana a tu niño, y al acabar dicha tarea le entregas su respectiva propina. Así matas dos pájaros de un tiro: por un lado, le enseñas sobre el valor del dinero, y por otro, la importancia del trabajo.

Después de los 16 años de edad

Aunque resulte terrorífico para algunos padres, el “invitar” a los hijos a tomar un empleo de medio tiempo es muy útil para los fines de una buena educación financiera. Sé que en algunos casos resulta imposible, ya que el joven está en plenos preparativos para ingresar a la universidad sin embargo, una vez que haya logrado dicho objetivo podría animarse a empezar de una vez su vida laboral.

Sin embargo, hay una preocupación mayor en las autoridades y especialistas financieros: el desconocimiento matemático y de finanzas del que hacen gala la mayoría de padres. ¿Cómo esperar que los niños sepan de finanzas si los padres tampoco lo saben? Siempre es buen momento para aprender, que la edad no se convierta en tu excusa.

Vía: Financial Times

Foto: comparabien.com

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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