Los 7 pecados capitales de los inversionistas

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En las últimas décadas se han generado varias crisis económicas desencadenadas en distintas partes del mundo y cuyo alcance fue enorme. La última de las peores crisis financieras ocurrió en Estados Unidos tras la cual, se piensa, los inversionistas han aprendido mucho.

Sin embargo, según psicólogos y asesores financieros la conducta de los inversionistas ha cambiado poco; éstos siguen cometiendo el mismo tipo de errores que los han venido metiendo en problemas durante décadas. Normalmente, se dejan impresionar por la última tendencia, siguen a las masas y muchas veces pasan por alto detalles importantes en relación a los costos de mantener sus inversiones.

Pecado inversionistas

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No obstante, hay maneras de solucionar lo anterior. Los inversionistas de hoy necesitan elaborar un plan para sus objetivos de inversión, encontrar a un asesor financiero o familiar de confianza que los ayudar a ponderar sus decisiones y además dejar de prestarle tanta atención a los eventos del momento y pensar más en el largo plazo. A continuación se le presentan los 7 pecados capitales de la inversión y cómo evitar caer en ellos, según Kristen Grind de Wall Street Journal:

Lujuria: Seguir el desempeño reciente

Los expertos afirman que, la creencia del inversionista de que el desempeño reciente determina el futuro es una de las mayores trampas. Antes de la crisis financiera, los inversionistas se metieron de lleno en el mercado inmobiliario, convencidos de que los precios de las viviendas nunca se debilitarían. A modo de ejemplo, es lo que sucede con los metales preciosos, cuando el oro tiene una racha alcista, los inversionistas se abalanzan hacia él.

A fin de combatir dicha conducta, los asesores indican que es muy importante estudiar los precios y el desempeño histórico de las inversiones populares. Los periodos recomendables a estudiar son de 10 años a más, en lugar de meses o años recientes.

Soberbia: confiarse demasiado

Generalmente, esto se cumple en los inversionistas más jóvenes, los novatos, afirman varios especialistas. De hecho la confianza es buena pero mucha no es saludable, en definitiva a veces es mejor tener ciertas dosis de desconfianza y humildad en uno mismo.

[cita class=”d”]Antes de que ello ocurriera, los asesores financieros fueron inundados con llamadas de clientes que querían tener esta acción antes de que saliera al mercado, lo cual sólo aumentó el furor pues únicamente había una cantidad limitada de títulos para inversionistas minoristas.[/cita]

La mejor alternativa para que los inversionistas controlen su exceso de confianza es asegurarse de tener una persona imparcial con la que puedan consultar sobre sus ideas de inversión, es decir algún asesor financiero, amigo o familiar cercano.

Pereza: pasar por alto los costos

Los inversionistas a menudo no prestan atención a los detalles. Se dejan llevar por la emoción del momento y no reparan en los costos de administrar o incurrir en una inversión.

Por ejemplo, algunos inversionistas distraídos por el nombre del gestor de un fondo o el desempeño reciente, no se fijan en las cuotas de administración. De hecho, los fondos más caros tienen a tener resultados inferiores que los más económicos.

Envidia: querer formar parte del club

Esto se replica en el caso de querer ser parte de una emisión exclusiva, lo cual a menudo impulsa a las personas a hacer apuestas que no encajan con los objetivos generales de un portafolio.

Un ejemplo muy bueno es el del debut bursátil de Facebook en mayo del 2012. Antes de que ello ocurriera, los asesores financieros fueron inundados con llamadas de clientes que querían tener esta acción antes de que saliera al mercado, lo cual sólo aumentó el furor pues únicamente había una cantidad limitada de títulos para inversionistas minoristas. La acción de la empresa fue descendiendo incluso por debajo de 20 dólares varios meses más tarde.

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Susan Strasbaugh, dueña de Strasbaugh Financial Advisory en Colorado, recomienda abrir una cuenta separada para inversiones como las de Facebook, que no encajan en el perfil del portafolio de un cliente, e invertir en ellas un pequeño porcentaje.

Ira: no aceptar el fracaso

La gente detesta perder dinero, por ello surge la aversión a la pérdida, como la llaman los psicólogos. Ello se vio cuando los inversionistas se rehusaron a vender las acciones de empresas tecnológicas a medida que estallaba la burbuja del sector a principios del año 2000, al igual que sucedió durante la crisis del 2008 y aún hoy.

Esta manera de pensar puede ser peligrosa. Si se arrepiente de una decisión, podría vender demasiado pronto, pero si no puede aceptar el fracaso de ella y los costos de una inversión, podría quedarse un activo por demasiado tiempo.

La solución a ello es que los inversionistas deben analizar todo el clima económico, la coyuntura actual y los índices macro, en lugar de sólo investigar las finanzas de una empresa.

Gula: Vivir el momento

A menudo, los trabajadores jóvenes viven el momento y no ahorran con tiempo de anticipación para la vejez porque perciben su jubilación como un evento muy lejano. La clave está, según afirman los especialistas, en hacerse una serie de preguntas sobre qué estilo de vida llevar cuando se jubile: ¿Cuántos años tendrá? ¿Dónde vivirá? ¿Qué estará haciendo?

Una vez que el inversionista se dé cuenta de que sólo le quedan 20 o 30 años para retirarse, se sentirá atentado a aportar más a su plan de jubilación.

Avaricia: Seguir a las masas

Normalmente cuando las acciones comienzan a bajar la mayoría de inversionistas huyen de ellas, lo mismo ocurre con los bonos cuando las tasas de interés comienzan a mostrar un sesgo al alza.

Para combatir el temor a un declive bursátil u otros eventos adversos, los asesores afirman que es crucial que los inversionistas tengan un plan detallado al cual deban serle fiel independiente de los eventos de corto plazo. Dicho plan debería contener y delinear claramente sus objetivos en cuanto a bonos, acciones y otras inversiones, y además tomar en cuenta sus metas de jubilación.

Procure seguir estos consejos y seguramente evitará tragos amargos al ver el desenvolvimiento de sus inversiones.

¿Sería capaz de agregar un 8vo pecado capital?

Fuente: Wall Street Journal, emprendedores

Imágenes: igdigital.com, agritotal.com, eleconomista.com

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Autor entrada: Equipo Pymex PU

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