Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 9

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Continuando con nuestro artículo de para qué sirven las cuentas en la empresa, seguiremos con la tercera parte de la dinámica de los hechos contables.

El Libro Mayor:

El Libro mayor se inicia con los saldos de apertura y se continúa con los registros mensuales de los saldos en resumen cuenta por cuenta, de los movimientos de un mes realizados y anotados en el diario. Esta información es la base para realizar los estados financieros.

Cada final de mes, una vez totalizados el movimiento debito y crédito de cada cuenta y elaborado el Resumen o Comprobante Diario del mes correspondiente se procede a su traslado al libro mayor. Para confirmar la corrección de los pases al mayor, la suma de las anotaciones deudoras ha de ser igual a la suma de las anotaciones acreedoras.

El rayado del Mayor, en su forma corriente, solo difiere del Diario en que tiene una columna de mas para anotar los saldos que se van formando luego de cada anotación debito o crédito. Algunos movimientos de singular importancia, tales como Bancos, Clientes, Proveedores, etc., suelen dividirse en Mayores Auxiliares distribuidos en orden alfabético o por sucursales, o geográficamente, según convenga. Estos auxiliares están controlados por la cuenta del Mayor General en la que se anotan los totales resumidos, que han sido anotados en los auxiliares con más detalles. De esta manera, el saldo del Mayor General debe ser igual a la suma de los saldos de todos los auxiliares.

El Libro de Inventarios y Balances:

Este libro está destinado para la anotación de los inventarios de Bienes y Obligaciones al iniciar las operaciones del negocio, así como para los Balances de cada final de periodo. El Balance es un cuadro resumido y sintético, que presenta los saldos de las cuentas de Activo, Pasivo y Patrimonio, cumpliendo con ello la ecuación patrimonial. Su rayado consta de columnas con espacios suficientes para anotar la cantidad, calidad, nombre, precios unitarios, valor parcial y valor total

Teniendo en cuenta los requisitos legales que sean aplicables según el tipo de acto de que trate, los hechos económicos deben documentarse mediante soportes, de orígenes internos o externos, debidamente fechados y autorizados por quienes intervengan en ellos o los elaboren. Los soportes deben adherirse a los comprobantes de contabilidad respectivos o, dejando constancia en estos de tal circunstancia (Art. 123 del Decreto 2649 de 1993). Los estados financieros deben elaborarse con fundamento en los libros en los cuales se hubieren asentado los comprobantes (Art. 125 del Decreto 2649 de 1993).

Los entes económicos deben conservar debidamente los libros de contabilidad, de actas, de registro de aportes, los soportes de los asientos de contabilidad, los comprobantes de las cuentas y la correspondencia relacionada con sus operaciones (CORAL y GUDIÑO, 2008). Los documentos que deben conservarse pueden destruirse después de veinte años contados desde el cierre de los negocios. Estos podrán destruirse transcurridos los diez año siempre y cuando sea garantizada su reproducción por cualquier otro medio.

Continúa en:

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 1

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 2

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 3

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 4

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 5

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 6

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 7

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 8

Para qué sirven las cuentas en la empresa – Parte 10

Vía: Pyme’s

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