¿Qué debes tener en cuenta si le prestas dinero a otra persona?

Antes de dar un préstamo a un ser querido o familiares, considera estas reglas para conservar la relación… y cuidar tus finanzas.

Si se presta dinero puede resultar un negocio rentable. Sin embargo, se corre el riesgo de ser víctima de estafa y, por consiguiente, perder el monto prestado o no recuperarlo totalmente.

Y se debe considerar además que si bien este tipo de operaciones son permitidas por la ley deben cumplir con ciertas condiciones para no caer en la usura.
Al respecto, brindamos algunas recomendaciones a considerar en caso se piense prestar dinero a un tercero.

Lo primero que se debe saber es que la persona que va a prestar dinero está arriesgando su capital y debe tomar mecanismos de prevención para minimizar ese riesgo. ¿Qué hacer?

Investigar al futuro deudor

Debe investigar o tener conocimiento de a quién le va a prestar. Hoy existen muchas fuentes de información que pueden dar mayores luces sobre el comportamiento de su futuro deudor.

Las centrales de riesgo sirven para saber si esa persona le debe al sistema financiero o si está al día, si tiene una buena o mala reputación. Otra fuente de información es la Reniec, que indica si esa persona es quien dice ser, y los propios buscadores en línea y las redes sociales. Además, en los Registros Públicos se puede verificar qué activos o patrimonios registrados tiene la persona.

Con estas herramientas, puede saber si esa persona tiene un trabajo activo o no, su reputación, si es confiable financieramente y si tiene un patrimonio con qué responder en caso incumpla.

Por eso es que se debe evitar prestar dinero a personas de mala reputación o de conducta dudosa porque finalmente lo que va a tener es un dolor de cabeza.

Firmar un contrato

Si bien el solo hecho de prestar dinero a una tercera persona no es considerado un acto ilegal, esta operación tiene que cumplir ciertas condiciones para evitar que se llegue a la usura. Por ello, se recomienda tener un contrato por escrito en que se estipulen las condiciones de devolución del dinero, pese a que el préstamo se haga a un familiar o amigo y no implique el pago de intereses.

El contrato mutuo, es el nombre jurídico que se da al contrato de préstamos entre dos personas y está regulado por el código civil. Consiste, simplemente, en darle a una persona en préstamo una suma de dinero a condición de que la devolución del dinero se sujete al reglamento que se cree en el contrato. Lo más probable es que el deudor pague intereses por el crédito.

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En dicho contrato debe estar claramente definido el monto del préstamo, las condiciones sobre cuando, en qué forma y con qué cronograma se van a realizar los pagos. Asimismo, debe establecer los intereses compensatorios durante el tiempo que dure el contrato y los intereses moratorios si es que el deudor no paga a tiempo.

Es importante también estipular las opciones que tiene el prestatario para dar por vencido los plazos, en caso se incumpla, y tener en cuenta cómo se resolverán los conflictos si no se respeta el acuerdo.

Otro aspecto, es la manera de cómo se garantizará el pago. Si el deudor no es una persona que tenga un patrimonio a la vista o alguien solvente, y el monto que se está prestando es importante, lo aconsejable es pedir una garantía para respaldar el cumplimiento de la obligación.

Tener garantías

Al respecto, existen un sinnúmero de garantías de acuerdo a la operación que se realice. Tal vez la que es más fácil de constituir, es cuando un tercero (diferente al deudor) afianza la operación. Si el deudor no paga, la empresa, pariente o amigo que garantizó, deberá pagar. Evidentemente, se debe solicitar que la persona que está garantizando sea solvente.

Otra manera es que un banco garantice a través de una carta fianza. Además, están las garantías inmobiliarias y mobiliarias.

Vía: gestion.pe

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