¿Qué es el Impuesto Tobin?

No es un concepto nuevo. El Impuesto Tobin nace a principios de los años 70 cuya idea se basa en establecer un gravamen sobre las operaciones financieras. ¿Por qué vuelve a estar en actualidad?

La profunda crisis económica por la que atraviesan la mayoría de los países desarrollados ha llevado a los gobiernos a tomar una serie de medidas para intentar paliar las consecuencias que esta negativa situación ha generado.

Una de las iniciativas que desde hace tiempo piden colectivos progresistas y antiglobalización es la implantación deun impuesto que grave las operaciones que llevan a cabo los especuladores financieros.

Así que varios son los países que han asegurado que aplicarám la llamada Tasa Tobin o Impuesto Tobin y donde sus defensores creen que habría un mejor reparto de la riqueza, mientras que sus detractores consideran que los gastos se trasladarían al consumidor.

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¿Qué es el Impuesto Tobin?

El impuesto Tobin o Tasa Tobin es una herramienta creada por James Tobin, profesor americano de la universidad de YALE, en 1978, contra la especulación financiera. Consiste en una tasa que se cobra sobre todas las acciones de cambio de divisas, con el ánimo de disminuir la velocidad del capital especulativo.

Su base tributaria consiste en transacciones de muy corto plazo, de doble dirección especulativa y de arbitraje financiero en el mercado interbancario ya que quien adquiere monedas para especular realiza un número muy elevado de transacciones y generalmente opera con un margen reducido de beneficio.

A mayor frecuencia de las transacciones, mayor carga supone el impuesto. Así, se pretende desincentivar las transacciones a corto plazo, sin perjudicar el comercio internacional, los flujos de capital a largo plazo, ni los ajustes en el valor de las monedas como consecuencia de cambios en la economía real.

La idea es crear un impuesto sobre las operaciones de cambio cuya tasa debe ser baja, para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo entre monedas, y no a las inversiones.

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Lo que James Tobin proponía en realidad era una tasa impositiva de entre un 0,1% – 0,25% sobre el importe de la transacción realizada. El objetivo era desestimular el flujo de capitales para operaciones a muy corto plazo. La tasa perseguía contrarrestar la ganancia obtenida, que en este tipo de operaciones siempre es muy reducida. En palabras del propio Tobin, “echar arena al aceitado mecanismo de las especulaciones que hacen viaje de ida y vuelta en días o pocas semanas“.

Pongamos un ejemplo:  supongamos que una tasa de un 0,1% se aplique sobre toda operación de cambio y que el especulador tenga un horizonte mensual. Como cada transacción destinada a obtener una ganancia de cambio implica una ida y vuelta entre dos monedas (dos operaciones de cambio), para que la operación sea ventajosa el especulador debe esperar un rendimiento superior a un 0,2% durante ese mes (en caso contrario, la ganancia obtenida con la especulación quedará absorbida por la tasa).

El razonamiento sigue siendo el mismo si el horizonte especulativo es un día (lo que es frecuente). Dicho de otra forma, con una tasa del 0,1% la mayor parte de estos arbitrajes especulativos a corto plazo serían desincentivados, por deber tributar en cada movimiento, mientras que las operaciones a más largo plazo (un año o más) no serían tan perjudicadas, ya que sólo tributarían al principio y al final de la operación.

En la siguiente video se explica de manera clara el concepto del Impuesto Tobin.

Vía: Gestiopolis

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