¿Qué es solvencia financiera? ¿Cómo se analiza?

A la hora de valorar el desempeño económico de una empresa, aparecen diversos ratios o medidas a tener en cuenta.

Solvencia financiera es la capacidad de una empresa para cumplir todas sus obligaciones sin importar su plazo. En ocasiones es referida como liquidez, pero ésta es solo uno de los grados de solvencia.

Se dice que una empresa cuenta con solvencia cuando está capacitada para liquidar los pasivos contraídos al vencimiento de los mismos y demuestra que podrá conservar dicha situación en el futuro.

Otra forma de evaluar la solvencia es el análisis fondo (que a diferencia del anterior presupone la fiabilidad de la información contable contenida en el balance de situación). En él, es el patrimonio neto del deudor lo que garantiza la solvencia.

En el pasado reciente, la atención de los analistas se ha desplazado de los datos fondo (balance) a los datos flujo (en principio, cobros y pagos). Ciertamente, si los compromisos financieros deben satisfacerse con dinero, la capacidad de la empresa para generar una corriente suficiente de tesorería debe ser la base fundamental para calificar su solvencia.

Grados de solvencia

  • Solvencia final: es la diferencia existente entre el activo total y el pasivo exigible, se le llama final porque sería la empleada en el caso de una liquidación empresarial. A través de ella se mide si el valor de los bienes del activo respaldan la totalidad de las deudas contraídas.
  • Solvencia corriente (Liquidez): consiste en la relación entre el activo corriente y el pasivo corriente, evidencia la capacidad de atender las deudas en el corto plazo sin interferencias al proceso productivo ni a la estructura financiera de la empresa.

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Diferencias entre solvencia y liquidez

Solvencia ea contar con los bienes y recursos suficientes para respaldar los adeudos contraídos, aún cuando estos bienes sean diferentes al efectivo. Mientras que liquidez es tener el efectivo necesario, en el momento oportuno, que permita hacer el pago de los compromisos contraídos.

Es decir, liquidez es cumplir con los compromisos y solvencia es tener con qué pagar esos compromisos, para tener liquidez se necesita tener solvencia previamente. De lo anterior se tiene que la solvencia es la posesión de abundantes bienes para liquidar deudas pero si no hay facilidad para convertir esos bienes en dinero o efectivo para hacer los pagos entonces no existe la liquidez.

Cómo se mide la solvencia

Se emplean diferentes ratios financieros para medir la solvencia de un ente económico, que sos siguientes:

1. Solvencia total: llamado como activo neto real tota,  se entiende el que resulta de detraer de su importe íntegro las amortizaciones acumuladas, las provisiones y los gastos amortizables. Dicho ratio debe ser mayor de 1, pues si es inferior, indicaría que la empresa se encuentra en situación de quiebra. En consecuencia, cuanto más alto sea este ratio, mayor será la garantía que la empresa ofrece a sus acreedores. Es menos significativo que el de liquidez y tiene el inconveniente de hacer intervenir los activos fijos con sus correspondientes problemas de valoración y amortización.

2. Firmeza: en cuanto a las deudas a medio correspondiente al siguiente ratio: y largo plazo, es interesante establecer la relación

Firmeza = Activo neto real fijo / Pasivo Fijo

El activo neto real fijo comprende el material, inmaterial y financiero, estimado por su valor actual según balance. El pasivo fijo incluye las deudas a medio y largo plazo. Este ratio informa sobre la financiación del inmovilizado. Un índice elevado expresa que el activo fijo está financiado, principalmente, por capitales propios.

3. Independencia financiera: la relación entre capitales propios y ajenos determina el grado de independencia financiera y se halla conforme al siguiente ratio:

Independencia financiera = Neto patrimonial / Deudas totales

Es evidente que cuanto más alto sea este ratio, más asegurada estará la estabilidad financiera de la empresa. Puede variar de 0,08 para los bancos a 0,6 para la gran industria. Constituye, a la vez, un índice de solvencia y un índice de rendimiento, ya que los recursos ajenos han de soportar el correspondiente gasto financiero por el concepto de interés.

Vía: Gestiopolis

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