¿Qué son los derivados financieros?

derivados financieros

Dentro del los mercados de valores hay un tipo de activos financieros llamados derivados (o instrumentos financieros), cuya principal cualidad es que su valor de cotización se basa en el precio de otro activo.

Pueden existir gran cantidad de derivados financieros dependiendo de “el índice valor” inicial del que se deriven, por lo que pueden ser: acciones, renta fija, renta variable, índices bursátiles, bonos de deuda privada, índices macroeconómicos como el Euribor o los tipos de interés, etc.

De tal modo que los derivados son uno de los principales instrumentos financieros que permiten a las personas y empresas anticiparse y cubrirse de los riesgos o cambios que pueden ocurrir en el futuro, de tal manera de evitar ser afectados por situaciones adversas.

Te puede interesar: ¿Qué es y para qué me sirve la bolsa de valores?

Características

  • Normalmente cotizan en mercados de valores, aunque también pueden no hacerlo.
  • El precio de los derivados varía con respecto siempre al del llamado “activo subyacente”, el valor al que está ligado dicho derivado.
  • También puede ser referido a productos no financieros ni económicos como las materias primas. Algunos de los ejemplos más conocidos son el oro, el trigo o el arroz.
  • Normalmente la inversión que debes realizar es muy inferior a si compraras una acción o una parte del valor subyacente por el que desees apostar.
  • Los derivados financieros tienen que cumplir una cualidad indispensable y es que siempre se liquidan de forma futura.

Aunque parezca que su función es poco importante, sí lo es, ya que no sólo regulan sino que además gestionan las compras y ventas que se realizan a diario mediante una cámara de compensación propia que ejecuta las liquidaciones entre todas las operaciones.

Tipos de derivados financieros

  1. Swaps: es un contrato financiero entre dos partes que acuerdan intercambiar flujos de caja futuros de acuerdo a una fórmula preestablecida. Se trata de contratos hechos “a medida” es decir, con el objetivo de satisfacer necesidades específicas de quienes firman dicho contrato.
  2. Futuros: No hay que pagar nada en el momento de su contratación, pero si hay que predisponer una garantía ante el pago. La principal cualidad de este tipo, es que contraemos una obligación de pago sobre los derivados adquiridos, el riesgo es grande, pero también los beneficios posibles también.
  3. Forwards: es un contrato entre dos partes, mediante el cual se adquiere un compromiso para intercambiar algo a futuro, a un precio que se determina por anticipado.
  4. Opciones: Al contratar una opción has de pagar una pequeña prima y en ocasiones suscribir también una garantía. Lo bueno de las opciones es que realmente estamos fijando un compromiso de beneficios y pérdidas; si perdemos siempre el límite será el valor de la prima previa y los beneficios de carácter ilimitados.

Vía: elblogdelsalmon.con
Foto: emaze.com

Lee también: CURSOS DE DESARROLLO PERSONAL

Artículos Relacionados