Reduce tus gastos mensuales con estos métodos simples

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Sin duda, es la parte más complicada al elaborar un presupuesto personal. Y no es para menos, es que en realidad tratamos de ocultar nuestros más oscuros deseos. Y es que así son los gastos. Son tan difíciles de calcular, que de verdad pareciera que el dinero se nos va de las manos como por arte de magia. Pero no tenemos a ningún Houdini como compañero de habitación. Lo que ocurre es que no estamos contabilizando esos pequeños gastos que se convierten en gigantes al acabar el año.

Precisamente, para darnos una orientación sobre cómo establecer los gastos en un presupuesto, Sofía Macías, la conocida autora de “Pequeño cerdo capitalista”, nos brinda unos métodos sencillos de realizar.

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Método #1: Comenzar por lo de mayor valor

Hablar de mayor valor no debería entenderse como lo de mayor precio. Adquirir un auto requiere de un gran desembolso, sin embargo, para la mayoría de personas, un auto no tiene más valor que la alimentación diaria (por lo menos, en los individuos con algo de raciocinio).

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Para una persona común, el orden de gastos por valor se vería de la siguiente manera:

  1. Comida (tanto en casa como fuera de ella).
  2. Compras de productos alimenticios.
  3. Alquiler o pago de la vivienda.
  4. Transporte.
  5. Gastos en educación (ya sean propios o de los hijos).
  6. Mantenimiento del hogar.
  7. Pago de impuestos.
  8. Pago de servicios.
  9. Ropa.
  10. Pago de seguros de salud o de vida.
  11. Reuniones con amigos.
  12. Salidas de fin de semana.
  13. Gimnasio y/o actividades deportivas.
  14. Otros.

Como ya te lo adelanté, ésta es una lista de prioridades (o gastos de mayor valor) para un individuo común, aunque no sea necesariamente tu caso. Crea tu propia lista de prioridades con su respectivo costo mensual. Ahora suma todo y compáralo con los ingresos mensuales que tienes (Ingresos – Gastos = Ahorro). Si notas que el ahorro es igual a 0 o te da un número negativo, algo debes de hacer. Quizás debas optar por reducir o eliminar algunos gastos comenzando desde el número 14 hacia adelante, hasta que tu cifra de ahorro figure como positiva.

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Método #2: Diferenciar los gastos fijos y los variables

Bajo esta segunda alternativa, también tendrás que hacer una lista de gastos en los que incurres mes tras mes. Solo que esta vez ya no jerarquizarás tus gastos, sino que los clasificarás como fijos o variables. La alimentación, por ejemplo, es un gasto fijo. Sin embargo, las salidas a comer en familia es un gasto variable, porque no necesariamente lo haces todos los meses. Los gastos en educación también se consideran variables, ya que no tienes que pagar los 12 meses del año la pensión. El pago de impuestos también puede ser variable. Por supuesto, que para alguien que gana un sueldo fijo mensual, el pago de impuestos siempre será el mismo, sin embargo, para un trabajador independiente o un freelancer, el pago de impuestos representa un gasto variable.

Una vez que has clasificado tus gastos en dos bloques, y si la cifra resultante supera a tus ingresos, tienes que agarrar tijera y comenzara a confeccionar tu nuevo presupuesto. ¿Qué es más fácil reducir, los gastos fijos o los variables? Los fijos. ¿Por qué? Porque en la mayoría de los casos, los gastos fijos proceden de la compra de bienes de primera necesidad. Si compras alimentos en el supermercado, es posible reducir tu gasto si lo haces en un mercado mayorista. Por el contrario, un gasto variable es muy complicado de reducir. Difícilmente encuentres un precio muy por debajo a los que ofrecen las compañías de viaje para un tour hacia Europa.

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Sin embargo, si el recorte no fuera suficiente como para tener cifras en azul, lo recomendable sería eliminar los gastos variables y no los fijos. Por regla general, los gastos fijos son completamente indispensables para la satisfacción de las necesidades básicas de todo individuo.

Vía: “Pequeño cerdo capitalista” por Sofía Macías

Foto: asocoph.coop

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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