¿Qué es el desbalance patrimonial y la defraudación tributaria?

La administración tributaria responde esta duda y explica las consecuencias de infringir la ley tributaria y penal.

Cada año el contribuyente tiene la obligación de presentar su declaración jurada anual de renta ante la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), para lograr encontrar lo que se denomina desbalance patrimonial, evasión y elusión.

Por ello que en esta nota explicamos las consecuencias que pueden generar en el contribuyente si infringe la ley tributaria y penal.

¿Qué es desbalance patrimonial?

En la palabras simples, el desbalance patrimonial se configura cuando los gastos de las personas son mayores que sus ingresos declarados. Esto es un indicio de que existen rentas no declaradas ante el ente recaudador.

La Sunat entiende el desbalance como un “incremento patrimonial no justificado”. Es decir, cuando se da el aumento del patrimonio de un contribuyente, ya sea por incremento de sus activos (bienes) o disminución de sus pasivos (deudas), sin que pueda acreditarse fehacientemente la fuente que lo originó.

Para encontrar un desbalance patrimonial, la Sunat realiza cruces de información de diferentes fuentes de donde puede obtener datos acerca de los gastos, consumos y transacciones de las personas.

Entre ellas se encuentra la información del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), la Sunarp (propiedades), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) (vehículos), aduanas, SBS, Infocorp, PDT Notarios, en el cual se declaran las enajenaciones de inmuebles, y la Declaración Anual de Operaciones con Terceros (DAOT), donde se declaran todas las transacciones realizadas con proveedores y clientes, además de clubes de playa y privados.

¿Qué es la defraudación tributaria?

El delito de defraudación tributaria hace referencia a las maniobras utilizadas por los contribuyentes para evitar o disminuir el pago de impuestos violando la ley, coloquialmente llamado evasión tributaria.

Este delito se da, por ejemplo, cuando un comerciante imprime dos juegos de facturas, uno con los montos reales y otro con cifras ficticias, con el fin de pagar menos impuestos. Este contribuyente incurriría en el delito de defraudación tributaria, que tiene penas de entre 5 a 8 años de cárcel.

Cuando la defraudación es usada para obtener la exoneración o devolución de impuestos o saldos a favor del contribuyente, en estos casos se configura una defraudación agravada, con penas de entre 8 a 12 años de prisión.

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¿Y la elusión tributaria?

La elusión tributaria es diferente de la evasión, pues aquí el contribuyente busca evitar o disminuir el pago de impuestos utilizando para ello maniobras o estrategias permitidas por la misma ley o por los vacíos de esta.

Con la elusión no se infringe, al menos abiertamente y a diferencia de la evasión, la ley tributaria, sino que se está aprovechando de ella mediante una interpretación amañada o caprichosa.

Uno de los casos más sonados de desbalance patrimonial de los últimos tiempos fue el de Gerald Oropeza, conocido como ‘Tony Montana’ peruano, acusado de liderar una red de narcotráfico internacional.

En el papel, este ganaba 12 mil soles al mes como empleado de la empresa de limpieza Serguero SAC, pero según sus estados de cuenta bancarios gastaba 500 mil soles mensuales en fiestas, autos de lujo, entre otros.

Vía: perucontable.com

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