Las necesidades financieras según tu edad

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Es evidente que las necesidades financieras de las personas van variando de acuerdo a los años que éstas tengan o a los cambios que experimentan en la vida. El error reside cuando un individuo no observa cómo esas nuevas necesidades cambian su presupuesto, y siguen manejando sus finanzas como lo hacían antes. Nadie puede vivir como un ermitaño eternamente, hay diferentes circunstancias que nos exigirán más dinero, que tendremos que desembolsarlo querámoslo o no.

Veamos a continuación cuáles son estas necesidades inherentes a la vida de una persona común y corriente:

  1. NECESIDADES DE CONSUMO

Desde que entramos al nido, ya despertamos nuestras necesidades de consumo. “Mamá, quiero un helado”, un poco después “papá, ¿puedes comprarme una Play Station”, y así otros pedidos cotidianos. Las necesidades de consumo están a la orden del día, y mientras más jóvenes somos, más vulnerables estamos a la satisfacción inmediata de estas necesidades.

Cuando uno ingresa a la juventud y a la fase temprana de la adultez, hay un resurgimiento por satisfacer las necesidades de consumo muy similares a las de la niñez. Nos insertamos al mundo laboral y recibimos nuestra primera tarjeta de crédito. ¡Qué genial! Poder consumir una y otra cosa y no pagarlas de inmediato.

La seguridad económica que se logra en la adultez (en algunos casos, no en todos) hace que podamos satisfacer algunos deseos extra, aquellos que están ligados al status social. Pasando por los viajes, la compra de un auto, los gastos en entretenimiento, en ropa y calzado, etc., todo parece al alcance de nuestro bolsillo.

Sin embargo, ingresamos a una época de mayor madurez y creamos una familia. Los patrones de consumo varían considerablemente. Ya no se piensa en las clásicas salidas de fin de semana, ahora se opta por adquirir bienes duraderos, tales como muebles, electrodomésticos y material escolar para los hijos. Y eso sin contar, los gastos venideros en educación, tanto a nivel escolar como universitaria.

Ya cuando uno llega a ser un adulto mayor, el consumo vuelve a cambiar de un extremo a otro. Los hijos han alcanzado independencia financiera, por lo que es posible (si se cuenta con un plan de jubilación que cubra nuestros gastos básicos) que se retomen algunos gustos de la juventud, es decir, los gastos relacionados al ocio. Es cierto, no habrá días de farra como en los tiempos de juventud, pero sí, se buscará satisfacer algunas necesidades que hayan sido imposibles de realizar durante la adultez.

  1. NECESIDADES DE INVERSIÓN

Cuenta Robert Kiyosaki que los más grandes inversionistas del mundo iniciaron su camino con pequeñas inversiones desde la niñez. Desde comprar unas botellas de gaseosa para luego revenderlas, o ir de casa en casa repartiendo periódicos, la inversión parecería ser cosa casi connatural al ser humano. Sin embargo, esto no es lo común entre los niños y adolescentes de hoy.

Las necesidades de inversión, por regla general, se inician aproximadamente entre los 27 y 34 años. La primera inversión que se busca satisfacer es la compra de una casa o de un departamento. Todos buscan esta alternativa para vivir una vida cómoda con la naciente familia.

Si se ha logrado superar con éxito esta primera inversión, lo común es que la persona se plantee nuevos desafíos. Si sé es muy conservador, lo más probable es que todo el dinero extra se limite a ser ahorrado en bancos o cajas, con la esperanza de guardar un capital interesante para crear un negocio luego de jubilarse, o tal vez, para complementar la pensión de jubilación, y así no afectar el nivel de vida acostumbrado.

Pero, hay de los más arriesgados. Los que buscan invertir en instrumentos financieros o en negocios nuevos y atractivos. Este tipo de inversiones son altamente recomendables si es que ya hemos cubierto por completo nuestras necesidades básicas y las de nuestra familia.

  1. NECESIDADES DE PREVISIÓN

¿Cuánto piensa obtener como pensión de jubilación? Ya desde que uno empieza a laborar, esta pregunta debe ser analizada a conciencia. ¿Me conviene ahorrar en una AFP o en la ONP? ¿Qué tipo de renta es la mejor para mis intereses? ¿Debo ahorrar por mi cuenta para suplir lo poco que me den como pensión? “Guardan pan para mayo”, reza el dicho. Nunca está de más recordarlo.

  1. NECESIDADES DE PROTECCIÓN

Encontramos diferentes tipos de necesidades que no necesariamente están relacionadas con la edad de la persona, sino con su estadio laboral, emocional o física:

  • Personales: Para cubrir invalidez, fallecimiento, accidentes o enfermedades.
  • Materiales: Para prevenir los daños ocasionados por incendios, robos, sismos o inundaciones.
  • Patrimoniales: Para responder asertivamente ante litigios civiles o contencioso-laborales.

¿Cuántas de estas necesidades logras cubrir hoy? ¿Ya lo has calculado?

Vía: “Planificación de las finanzas personales”

Foto: proyectobrujula.com

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