¿Sigues culpando a los bancos por tus deudas?

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Es la excusa común que lanzamos cuando estamos llenos de deudas: “¡Maldito banco! Me están acogotando”. En siglos pasados, los prestamistas particulares eran los culpables. Hasta se escribió un libro de ficción muy popular sobre el tema (“Crimen y castigo”). Tomaron la posta los bancos. Para un deudor perpetuo, el banco es el culpable de sus desgracias, después de todo, ¿por qué se atreve prácticamente a poner en sus manos una tarjeta de crédito precisamente a él que es tan débil?

Ejemplos que te demostrarán que el banco no tiene la culpa

  • El vecino acaba de comprarse una TV de última tecnología para ver el Mundial. “Pues, ¿cómo este condenado va a ver el fútbol en una TV mejor que la mía”. Revisas bajo tu colchón y no hay dinero. Vas a un centro comercial y ahí encuentras una TV, que capta, incluso, señal de otros planetas. Lo decides comprar con tu tarjeta de crédito.
  • ¿Quién no ha vivido la etapa de enamoramiento? Besos, abrazos, demostraciones de amor por todos lados. El problema es que ahora todos quieren comprar afecto. Cada semana representa un exceso de gastos para los dos enamorados. Desde entradas al cine, regalos, ir a discotecas carísimas, en fin, el dinero no parece alcanzar. ¿Y por qué no pedir crédito al banco?

La recomendación más utilizada no siempre es la correcta

Ocurre que hay una ciencia del miedo que inunda el ámbito de las finanzas personales. Numerosos “especialistas” alertan sobre los peligros de pedir crédito en los bancos. Un poco más y te dicen que quemes tus tarjetas de crédito, tal como se hacía con los libros de ciencia durante los años de la Santa Inquisición.

Pues, aquí te vamos a decir lo contrario. Es oportuno que te endeudes. ¿Por qué? Por la sencilla razón que a medida que adquieres crédito y pagas a tiempo, te vuelves un sujeto de crédito confiable. Y a un sujeto de crédito confiable se le otorgan menores tasas de interés en el futuro. Así, dentro de unos años podrás adquirir tu casa, tu auto o quizás financiar tu negocio pagando lo mínimo por el coste del dinero prestado. La regla básica para pagar tus deudas a tiempo es la siguiente (y espero que la conviertas en tu doctrina de fe): El crédito no es un aumento de sueldo.

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Los bancos te sorprenden… si les dejas hacerlo

Normalmente recibes llamadas de bancos ofreciéndote tarjetas de crédito a sola firma. O paseas por un centro comercial, y ahí encuentras a personal de los bancos haciéndote el mismo ofrecimiento. Nunca tomes esos créditos, no son ni remotamente lo mejor para ti. Si quieres un crédito, ve por él.

No vayas a un banco. Anda a varios. Y compara entre todos los puntos que te vamos a citar:

  1. Tasa de interés: El dinero tiene un valor, y ese valor es conocido como tasa de interés. La tasa de interés que ofrece un banco actúa en forma directamente proporcional al riesgo que ofrece el cliente, e indirectamente proporcional al capital con el que cuente la institución financiera.
  2. TEA: Sin embargo, nosotros no pagamos únicamente intereses al banco por un préstamo. También pagamos otros conceptos, que muchas veces aparecen en letras pequeñas en nuestro contrato. Ciertas comisiones o impuestos pueden ser más altos en un banco con respecto a otro.
  3. Recompensas: No debes aceptar una tarjeta que te ofrecen en la calle o por teléfono por una simple razón: el ofertante no sabe quién eres. En cambio, si sacas una tarjeta que te ofrece descuentos si viajas en cierta compañía aérea (y tú eres un viajero frecuente), sales ganando.
  4. Comisiones: En este punto hay una gran diferencia entre un banco y otro. Ojo al detalle y pregunta directamente al asesor cuánto es el importe total por comisiones.
  5. Seguros: Un aspecto olvidado de las tarjetas y de los créditos en general, son los seguros. Los bancos ofrecen diferentes tipos de respaldo cuando te entregan una tarjeta. Tu deber es aprovechar esas ventajas. Los seguros más comunes son contra accidentes de tránsito, de protección de pagos, seguro de artículos adquiridos, y contra clonación o fraude.

¿Sigues pensando que los bancos están llenos de estafadores? ¿O ya te diste cuenta que tú mismos te estabas robando?

Vía: “Pequeño cerdo capitalista” por Sofía Macías

Foto: terra.com.mx

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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