10 vicios comunes de todo mal empresario

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Ser empresario parece estar de moda. Con un poco de capital ya tienes una empresa que administrar. Sin embargo, eso no te convierte automáticamente en un buen empresario. Podrías seguir arrastrando muchos de los defectos que tenías cuando eras empleado o, peor aún, atribuirte ciertas cualidades y habilidades que en realidad no posees. ¿Quieres saber si eres un buen emprendedor o no? Revisa al detalle lo que te presentaremos a continuación:

  1. INCUMPLES LA LEY

Logras saltarte la ley en repetidas ocasiones, pero nunca tendrás la certidumbre que la próxima vez correrás con la misma suerte. Lo haces para ahorrarte unos soles, pero no caes en la cuenta que si te cierran tu local por unos días por incumplimientos tributarios sentarás un mal precedente en tus clientes, y éstos podrían irse donde tu competencia.

  1. BUSCAS TU BENEFICIO PERSONAL

Dentro de lo que uno busca al crear un negocio está el beneficio económico. El problema estriba en que confundes el dinero de la empresa con el dinero tuyo. Así que te tomas la libertad de tomar el dinero del negocio cuando se te antoja. Síntoma inequívoco de un mal empresario.

  1. NO TE PREPARAS PARA EL CAMBIO

Un empresario que no entiende que los cambios son parte de todo negocio es alguien que está llevando a la tumba a su propia creación. Un buen empresario debe analizar cómo se está moviendo el mercado, qué nuevas tendencias hay, qué tecnologías podrían amenazar su negocio, etc.

  1. NO DELEGAS

Eres el rey de tu comarca llamada negocio. ¿Para qué contratas personal si no vas a delegar parte de tu poder hacia ellos? Una empresa no lo haces tú sólo, lo hace un grupo humano sólido y coherente, que es capaz de tomar las decisiones oportunas aun cuando el dueño no se encuentre presente físicamente.

  1. PIENSAS ÚNICAMENTE EN EL DINERO

Claro, siempre pensaste que al hacerte empresario harías dinero a lo loco. La asociación dinero – empresario es errada. También podrías obtener mucho dinero siendo un empleado exitoso, un profesional independiente muy reconocido o un inversionista con buen ojo para los negocios. No es que el dinero deba pasar a un segundo orden de prioridades, pero no debe ser el único motivo para continuar con tu emprendimiento.

  1. NO TOMAS EN CUENTA A LOS CLIENTES

Hay una verdad no escrita en los negocios: el dueño no es el jefe, los clientes son los verdaderos jefes. No creas que por tener tu propia empresa puedes hacer lo que quieras, debes amoldar tus productos y servicios a las necesidades y deseos de tus clientes. Nunca olvides ello.

  1. CONTRATAS A LOS “SÍ, SEÑOR”

Te encanta contratar a empleados que siempre te den la razón. Pero, no son necesarios, si no van a aportar algo diferente, mejor te encargas tú sólo del negocio. La idea de contratar gente externa es que puedan entregar otros puntos de vista para el crecimiento de la empresa.

  1. MALTRATAS A TUS EMPLEADOS

No sabemos por qué existen empresarios que se creen lo máximo cuando humillan a sus empleados. Esta visión de un empresario con las características de señor feudal debe ser eliminada ya.

  1. NO TE CAPACITAS

Cuando buscas personal, exiges que tengan una lista de estudios desmesurada, sin embargo, tú apenas has logrado terminar el pregrado. ¿Predicas con el ejemplo? No. Está bien que lo tuyo sea administrar, pero no por ello, puedes dejar de actualizarte.

  1. HACES OSTENTACIÓN DE TU PUESTO

Le dices a todo el mundo: “Soy empresario, me va muy bien y tengo a mi cargo a una infinidad de personas”. ¿Eso te hace sentirte bien? Si tu motivación por ser empresario pasa por quedar bien con tus amigos o familiares, o conseguir a la chica de tus sueños, estás empezando mal. Siempre debes mantener la humildad.

Vía: elcadillo.net / infografiasencastellano.com
Foto: blogs.elconfidencial.com

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