10 puntos clave del emprendedor que no enseñan en las universidades

1. Pagar una nómina.

Constituir una sociedad limitada no te convierte ‘per se’ en empresario. Lo que realmente te hará dar ese salto será el día en el que pagues tu primera nómina. Ésa es una de las cosas que le cambian la vida a cualquiera, y nadie te habrá preparado para ello. Entendiendo un país como una gran empresa, si es importante vivir esa experiencia para convertirse en empresario, debería ser requisito imprescindible para ser Presidente del Gobierno.

2. Previsiones.

En un plan de negocio los supuestos de previsiones optimistas, medias o realistas, y pesimistas siempre se equivocan. Si la Biblia está poblada de incongruencias, y aun así hemos construido una civilización en torno a ella, imagina qué sucederá en tu archivo Excel con las métricas de tu ‘Business Plan‘. En otras palabras, no te lo tomes como un acto de fe y sé consciente de que siempre te equivocarás sustancialmente en tus previsiones. Tan solo acertarás casi siempre en ésta: “por regla general, la previsión más pesimista de ingresos sigue siendo optimista”.

3. Experiencia.

La inteligencia es muy necesaria. Mucha gente joven que acaba de terminar su carrera tiene además un enorme talento y potencial, PERO ni con esa formación, ni con esa inteligencia, ni con ese talento es posible competir con algo que no se encuentra en las Facultades universitarias: la experiencia. Debes ser consciente de que competir con gente que tiene mucha más experiencia que tú en un sector será muchas veces imposible. Por eso resulta bastante razonable intentar solventar ese déficit rodeándote de experiencia y de conocimiento del sector.

4. Retención del talento.

Encontrarlo es posible, aunque difícil. Lo que no te han explicado es cómo retenerlas una vez que esas personas se convierten en partes claves de tu proyecto, o cómo elaborar un plan factible de retención de talento que haga que las piezas clave de tu proyecto no vuelen a la competencia… o por su cuenta.

5. Respuesta incorrecta.

La teoría nos dice que las respuestas son correctas o incorrectas. Ese tipo de análisis simple y binario sirve para los años de escuela y de Universidad, pero en el mundo de la empresa no es del todo cierto. Al menos de forma previa, los problemas de una PYME nos llevan a un mundo en el que las cosas no son correctas o incorrectas. Incluso a veces todas las respuestas son de uno y de otro tipo al mismo tiempo. La vida no se resuelve de forma binaria, y la única manera de solventar algunos problemas empresariales reside en el método de la prueba y el error. En ocasiones, aun así no funciona. Tras una fase de prueba y de error sin una respuesta válida muchas veces hay que volver al principio y cambiar la forma de enfocar el problema.

6. El Rey.

Te habrán dicho que el Rey es el cliente y que debes trabajar para él. Incluso tal vez te hayan hablado de tu producto y tu servicio como Rey o centro de tu actividad. Es romántico, es bonito, y es parcialmente cierto. Pero cuando bajes a la calle y estés dirigiendo una empresa sin abandonar el foco del producto y del cliente, que son básicos, te darás cuenta de que en realidad el Rey lo llevas en tu cartera. En el mundo de la empresa, acosado por los plazos y los impagos, la liquidez, el dinero en efectivo es el que de verdad marca la diferencia.

7. Se olvidaron de una asignatura.

Da igual lo que hayas estudiado. Si quieres ser empresario, si te consideras una persona emprendedora, solo la experiencia y tu inquietud personal harán que logres paliar una asignatura que se han olvidado incluir en los temarios. Además no se aprende en libros de texto. Hay que salir a la calle y practicarla. Resulta básica y sobre ella se cimientan los grandes acuerdos y logros empresariales. Es la negociación.

8. Ese metro más.

El conocimiento, el talento, un buen producto… Pero ¿por qué si los tengo no llego tan lejos como el vecino, que tiene un producto o servicio más deficiente? Hoy en día a la respuesta se la denomina pomposamente ‘networking‘. Para los de mi generación siguen siendo ‘los contactos‘ de toda la vida. Hay que buscarlos, cultivarlos y tener cerca a personas que te ayuden a detectarlos, ya que abren puertas que, o no se te abrirán por sí solas, o tardarían más tiempo.

9. Estar en la media.

Nos han preparado para un mundo en el que estar en la media, sacar un 5 o un 6 sobre 10, puede resultar razonable y significa estar salvados, haber superado la línea que separa el éxito del fracaso. Olvídalo, y recuérdalo con añoranza. En la vida empresarial los que están en la media suelen ser proyectos de cadáveres que rara vez sobreviven a medio plazo. Los proyectos que están en la media tienden a caer en el tiempo hasta destruirse. El concepto empresarial de “la media” define a la mediocridad, y no a la salvación. Necesitarás algo más que estar en la media para salir adelante.

10. El gran fraude.

Eso jamás te lo dirán tus profesores o, para ser más específico, deberían ser extremadamente sinceros para hacerlo. Has pasado cinco años -o tal vez más- estudiando para obtener una titulación. Incluso habrás oído a tus padres explicarte lo importante que es eso, y todo lo que representa. Tengo malas noticias: aquella época se fue. En la actualidad una titulación es un factor común, y ya no representa nada. En el mundo de la empresa recibir tu diploma antes de lanzarte a emprender te manda justamente al mismo lugar en el que se colocan los que no lo tienen: al último de la fila. Es tan solo un bonito papel mojado -y timbrado-.
Vía: elmundo.es

comments

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion