¿Conoces la diferencia entre aprendizaje y práctica?

Tus padres te exigen que aprendas nuevas cosas. La universidad también te exige que aprendas. Los medios de comunicación te sugieren que aprendas. Pero, ¿quién te ha recomendado que dejes de aprender para ponerte a practicar? Cuidado, que el exceso de práctica puede ser síntoma de la procrastinación que te invade. ¿Aún no te das cuenta del vicio en que has caído? Te vamos a dar algunos ejemplos para que te percates qué tan peligroso puede ser el aprendizaje eterno:

  • ¿Quién obtendrá un físico envidiable? ¿Quien se pasa todo el día revisando revistas y foros de nutrición y entrenamiento o aquél que realmente hace ejercicios a conciencia?
  • ¿Quién será más diestro en el manejo de un nuevo idioma? ¿El que compra libros de enseñanza de inglés y diccionarios o aquél que decide viajar a un país foráneo a poner en práctica en el mundo real dicha lengua?
  • ¿Quién será mejor empresario? ¿El tipo que se pasa todo el día revisando libros de automotivación y liderazgo, o aquél que se anima a crear ya su propio negocio?

Realmente nos faltaría espacio para dar más ejemplos. Si aún no te bastan estos casos citados, esperamos que estos aspectos te dejen en claro que la práctica es más importante que el aprendizaje:

  1. La práctica es una forma de aprendizaje, pero no al revés

Es por ello que las empresas no se animan a contratar a recién egresados de las universidades. Les falta práctica. ¿Cómo que no tienen práctica si en la universidad han estado en continuo uso de las técnicas y métodos de su carrera? Eso no es práctica, eso es aprendizaje.

La práctica es la exposición del aprendizaje. El aprendizaje por sí mismo no tiene ningún valor, salvo para aquellos que están inmersos en el mundo académico. ¿Sabes qué es lo que diferencia a la práctica del simple aprendizaje? Algo que todos evitan: el error. Ese cliché de que “aprendemos más de nuestros errores que de nuestros aciertos” es completamente cierto. Con el aprendizaje puro y abstracto, nunca tenemos la oportunidad de caer en errores.

  1. La práctica direcciona tu energía positivamente

En el aprendizaje, nuestra energía permanece en estado latente. En cambio, en la práctica nuestra energía se libera. Si hacemos de la práctica un hábito constante, esa energía producida se convertirá en altamente positiva, y permitirá que tanto tú como la gente que te rodea (o los públicos inmersos) gocen de los beneficios de tu trabajo diario.

  1. La práctica es un fenómeno creador

“La palabra se hizo Verbo” es la frase que simboliza la creación divina del universo. De forma análoga, sucede esto en la realidad. Puedes tener las ideas más espectaculares del mundo, pero sin la práctica necesaria, esas ideas geniales únicamente se quedarán en tu cabecita.

Hay un pequeño detalle más a favor de la práctica continua. ¿Sabes qué es la sobrecarga de información? La mente humana es un órgano perfecto, tiende a descartar los conocimientos que  le hacen falta. Cuando aprendemos por aprender, la mente no retiene el conocimiento de la misma forma que cuando practicamos algo continuamente. Es el poder de la naturaleza humana contra el que no podemos combatir.

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.