¿Cómo prepararte antes de renunciar a tu trabajo?

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El miedo carcome el interior de las personas, que a pesar que odian su trabajo, siguen en él por el terror a no tener nada qué hacer o quedarse sin sustento durante algunos meses. Sin embargo, mostrarse apresurado es tan perjudicial como posponer la renuncia hasta una fecha indefinida. Apresurarse puede significar caer un hoyo aún peor que el trabajo que odiamos: puede significar caer en otro trabajo similar al que teníamos, o quién sabe, tener que comernos las uñas al no obtener dinero durante más meses de los que teníamos previsto.

Para no caer en cualquiera de esos excesos, te recomendamos que:

 

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1.- REALICES UN PRESUPUESTO

Las finanzas deben ser tu prioridad. Pero, que las finanzas no se conviertan en un obstáculo para dejar tu actual trabajo. Como te habíamos adelantado, hay que evitar que la necesidad de dinero nos lleve a aceptar una oferta de empleo similar a la que veníamos sufriendo. Por ello, debes resolver estas dos interrogantes de forma previa:

  • ¿En cuántos meses aproximadamente podrá conseguir un nuevo trabajo?
  • ¿Necesitaré de un empleo de medio tiempo o freelance para subsistir durante los meses de búsqueda?

Sólo cuando tengas la cantidad necesaria para soportar esos meses de búsqueda, debes renunciar. Sino, sólo irás bache tras bache. Y, por supuesto, también deberás reducir tus gastos durante esos meses. La vida dilapidadora quedará en el pasado.

 

2.-APROVECHES LOS BENEFICIOS QUE TIENES

Recuerda que cuando renuncies, también tendrás que dejar de lado todos los beneficios laborales que gozabas. El principal, sin duda, es el referido a la atención médica. Si nunca te has hecho un chequeo con tu seguro de salud, tal vez, ya sea hora de hacerlo. Ten en cuenta que luego de la renuncia ya no tendrás acceso a él. Así que aprovéchalo.

Algunas empresas ofrecen otros beneficios como descuentos en gimnasios, restaurantes, etc., o vales de descuento en supermercados o tiendas por departamento. No te quedes atrás. Reúne todo los cupones y vales que tengas guardado en los cajones, y sácale todo el jugo posible. Puede ser que para el verano que viene tengas todo un closet repleto con ropa a estrenar.

 

3.- INTERCAMBIES TELÉFONOS Y CORREOS DE CONTACTO

Nunca te vayas por la puerta de atrás. Menos, que todos en el trabajo se enteren que renunciaste una semana después, imaginando que te encontrabas enfermo. Uno nunca sabe cuándo puede necesitar de los antiguos jefes o compañeros del trabajo. Así que, semanas antes de tu salida, debes conversar con ellos, hablarles de tus nuevos proyectos, pedirles sus números o correos, en fin, dejar todo en los mejores términos posibles.

Que el “nos vemos pronto” no se vuelve una frase cliché, realmente haz todo lo posible para reencontrarte con los viejos compañeros de trabajo. Quizás, puedas llamar a algunos después de un mes de tu renuncia, e invitarlos a un almuerzo en tu casa o en el restaurante al que solían ir. Todas estas recomendaciones te ayudarán a construir una sólida red de contactos.

 

4.- ELABORES UN PLAN DE LO QUÉ QUIERES PARA EL FUTURO

Tan simple como ¿cuál es el trabajo al que aspiras? Si tú fueras el jefe de una compañía, ¿te contratarías para el puesto al que aspiras? Sé honesto. Si crees que no tienes las habilidades o conocimientos necesarios para el puesto que buscas, entonces no es el momento oportuno para renunciar.

Quizás, debas aguantar la angustia de tu empleo actual por un poco más de tiempo. Busca cursos que amplíen tu horizonte laboral. Es mejor hacerlo cuando estés trabajando, ya que así dispones del capital para solventar dichos estudios. Crea cimientos fuertes para el puente laboral al que piensas incursionar y nunca, pero nunca, cedas a tus impulsos.

 

Vía: entrepreneur.com / blog.infoempleo.com

Foto: listin.com.do

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