¿Cómo saber si ese trabajo ya no es para ti?

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Vamos todos los días al trabajo como si de una función vital se tratara. Sin embargo, ¿quién te obliga a seguir en ese trabajo aburrido y rutinario? Siempre estás a la espera de ese fin de semana bendito para por fin desconectarte del todo de tu empleo. Sabes que algo nada bien, pero te limitas a hacer lo que ya tienes como costumbre, porque la idea del cambio te aterra. Quizás sea el momento de evaluar si vale la pena seguir en tu actual empleo.

RAZONES POR LAS QUE DEBERÍAS DEJAR TU TRABAJO

  1. CUANDO LAS TAREAS NO CONCUERDAN CON TUS CAPACIDADES

Quizás hiciste una mala elección. O, tal vez, tu jefe te movió a un área en la que tus habilidades y capacidades te sirven de poco. Las  tareas que se te asignan las encuentras incomprensibles. Si no existe posibilidad de que te cambien de área, deberías ir buscando otras alternativas laborales desde ya.

  1. CUANDO TU TRABAJO YA NO SIGNIFICA UN RETO

Fenómeno contrario es cuando asumes las tareas diarias como algo sin importancia, que no representan un desafío para ti. Nuevamente, antes de tomar una decisión apresurada consulta con tu jefe si hay nuevas tareas en las que puedas involucrarte. Si aun así te limitan a tus tareas rutinarias, no vayas a caer en el conformismo. Renuncia y encuentra otro empleo.

  1. CUANDO NO HAY PERSPECTIVAS DE CRECIMIENTO

El hombre que no asume nuevos retos o no quiere aprender más, es un ente sin vida. Está bien, te gusta tu trabajo, pero no puedes quedarte estacionado en el mismo puesto durante años. Si tu empleo actual no te ofrece la  posibilidad de crecer profesionalmente estás en serios aprietos.

¿De qué te vale todo ese esfuerzo diario? ¿A dónde pretendes llegar? Lamentablemente, en algunas empresas los escalafones para ciertas profesiones tienen un techo muy pequeño. Lo mejor en estos casos es buscar otras empresas o iniciar tu propio emprendimiento.

  1. CUANDO NO TE SIENTES VALORADO

Si a pesar de tu esfuerzo, tu empresa no te recompensa monetariamente o emocionalmente, es porque los jefes consideran tu trabajo como algo de segundo orden. En el lenguaje empresarial, eres considerado como un elemento “reemplazable”. No todo es dinero en la vida (de hecho no consideramos el dinero como un factor para abandonar un empleo). También, necesitamos del respeto y las consideraciones de nuestros jefes.

  1. CUANDO TU TRABAJO TE AVERGÜENZA

Un amigo te pregunta: ¿Y cómo te va en el trabajo? ¿Qué es lo que haces? Lejos de alegrarte la pregunta, te sientes incómodo. Ese es un síntoma que no solo te molesta tu actual trabajo, sino que hasta te avergüenza. ¿Por qué sigues en él, entonces?

ALGUNAS FORMAS DE ESCAPE

Sin embargo, debemos admitir que no todos están en la capacidad de abandonar su trabajo.  Hay quienes tienen una importante carga familiar sobre sus hombros o tremendas deudas impagas. En estos casos, lo mejor es crear rutas de escape.  La más común es la de un equilibrio entre tu trabajo y tu vida personal. ¿Qué cosas te hacen feliz? Pues aprovecha tu tiempo libre para hacer esas tareas que tanto disfrutas.

La otra opción es un cambio gradual en tu carrera profesional. No renunciar ahora puede ser conveniente si piensas construir una red de contactos para tu próximo empleo, o si vas a utilizar tu salario para solventar tus capacitaciones. Tu vida la construyes tú mismo. Sé partícipe de ese cambio.

Vía: globalmedia.mx / bbc.co.uk
Foto: josecanterogomez.wordpress.com

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