¿Cuándo es el momento ideal para estudiar una maestría?

Nunca es muy tarde para especializarse y mejorar las perspectivas académicas y laborales por lo que estudiar una maestría siempre es una buena opción. 

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Han pasado algunos años desde que dejaste el pregrado y ya pasa por tu mente hacer una maestría. Pero, ¿cómo saber si es el momento correcto para hacerlo?

Las necesidades laborales suelen ser el principal motivo por el que muchos profesionales deciden estudiar una maestría… aunque no es la única motivación. A continuación, te vamos a dar algunos tips para reconocer cuándo es el momento ideal para comenzar tu maestría o cuándo no.

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Es ideal que empieces una maestría cuando…

  1. Requieres especializarte

Un consejo: nunca estudies una maestría sobre la misma materia que estudiaste el pregrado. Si por motivos laborales requieres especializarte, una excelente opción es la maestría. También podrías optar por estudios generalistas como un MBA o una maestría en Gestión Pública, si aspiras a cargos gerenciales. Pero, insistimos en que lo ideal es o bien especializarte o bien cambiar diametralmente el campo de tu maestría con respecto a lo seguido en pregrado.

  1. Necesites actualizar tu CV

Si ya han pasado varios años desde que egresaste y deseas dar un nuevo paso en la empresa en la que trabajas actualmente o en otra, una maestría te vendría muy bien. Eso demostrará a tu jefe o a futuros empleadores que te encuentras actualizado en tus conocimientos.

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  1. Requieres ampliar tu círculo de contactos

Las maestrías, además de ser una rica fuente de conocimientos, son también un punto de inicio para nuevas relaciones profesionales. Tanto profesores como compañeros de estudio podrían ser a la larga tus futuros socios o posibles clientes.

  1. Busques cambiar tus perspectivas laborales

¿Cansado de ser analista o asistente? Una maestría es una excelente vía para demostrarle a los empleadores que estás dispuesto a asumir nuevos retos. Una maestría te abrirá las puertas a puestos antes no vacantes para ti o, incluso, a la docencia universitaria.

No deberías empezar una maestría cuando…

  1. En tu campo se valora más la práctica

Tengamos en cuenta un aspecto: no en todos los ámbitos laborales se valora en la misma medida los conocimientos académicos. Es ampliamente conocido que en ciertos sectores se prefiere la experiencia sobre el conocimiento académico. Estudiar una maestría podría representar un mal paso en este caso.

  1. No cuentes con demasiado tiempo

Tienes dos trabajos, tienes hijos pequeños, padres a los que cuidar en su vejez… definitivamente tienes muy poco tiempo y mucho menos cabeza para centrarte en los estudios. Estudiar una maestría implica arriesgar un poco de nuestro tiempo.

  1. No tienes el suficiente dinero

Puede que no lo tengas y el banco se anime a darte un crédito para tus estudios. Muy bien. Pero, ¿recuperarás el dinero invertido en pocos años una vez acabada tu maestría? Hay que analizar el retorno sobre la inversión realizada en la maestría, para ver si es el momento o la especialidad correcta a estudiar.

  1. No tienes la debida experiencia

Hay un grupo importante de egresados que deciden seguir una maestría apenas terminan el pregrado con la supuesta idea de “hacerse más empleables”. El problema aquí radica en que el joven egresado aún desconoce cuál es el ámbito en el que desea laborar dentro de su profesión. Por lo general, terminan estudiando un posgrado cuyo campo de ejecución no es el que ellos desean, sino el que otros le recomendaron.

Vía: webdemaestrias.com / americaeconomia.com
Foto: latinoaustralia.com

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