¿En qué se parece un equipo de fútbol a un equipo de trabajo?

Aquí te explicamos porque un equipo de trabajo no es tan diferente a uno de fútbol.

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Un equipo de fútbol es de lo más diverso que puede existir. El portero es el que brinda la seguridad al equipo. Los defensas son los que lo resguardan, sin embargo, cada uno de ellos tiene funciones y habilidades completamente distintas.

Igual ocurre con los volantes, los responsables de dar el equilibrio necesario al once. Y tenemos a los delanteros, los encargados de “cuantificar” los esfuerzos del equipo en goles. Pues un equipo de trabajo no es tan diferente a uno de fútbol.

Así que estos son los 11 tipos de colaboradores que podemos encontrar en una oficina cualquiera:

1.   El microgerente

Es, sin duda, un líder en potencia. Solo que no se percata que no tiene poder real sobre sus compañeros, aunque él pretenda que sea así. Le gusta tener control de todo, pedir resultados a sus compañeros, delegar trabajo y ejercer de “animador” espiritual en la oficina. Todo un personaje… no muy querido por sus compañeros. Aunque suelen ser los primeros en ser promovidos por los jefes.

2.   El empeñoso

No confundirlo con el microgerente. El empeñoso no tiene alma de líder, sino de un empleado cabal y fiel. No hay tarea que se le escape. Todo lo quiere hacer él, pese a que no sean precisamente funciones relacionadas a su puesto de trabajo. Representa una piedra en el zapato para aquellos empleados que desean demostrar que también son buenos realizando otras funciones.

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3.   El chismoso

Para este personaje, no hay frontera entre la vida personal y la laboral. Le encanta saber todo sobre la vida de sus compañeros y, en más de una ocasión, comete la impertinencia de contar uno que otro secreto a la persona equivocada.

4.   El conector

Valora el trabajo de cada uno de los trabajadores de la oficina, desde aquel que realiza las labores de mantenimiento hasta la del gerente general. Sabe que cada uno de ellos es bueno en algo determinado e insiste en unir esfuerzos para encaminar positivamente a la empresa. Contrariamente a lo que pueda pensarse, no lo hace por afanes personales, sino porque de verdad cree que el trabajo en equipo es lo mejor.

5.   El antisocial

Todo lo contrario al conector, el antisocial rehuye todo contacto con sus compañeros. No es que considere menos que ellos, todo lo contrario, no los considera a su nivel intelectual o profesional. Nunca asiste a las reuniones fuera del horario de trabajo ni se le ve caminar por el comedor, y mucho menos entabla relaciones amicales con sus colegas.

6.   El vago

Es el empleado por el que todos en la oficina se preguntan “¿cómo es que sigue trabajando aquí?”. El vago aprovecha cualquier distracción de sus superiores para perder el tiempo en la computadora, en el comedor, en un pasillo desolado o simplemente, en el cubículo vecino observando, sin hacer nada, el trabajo de un colega.

7.   El hablador

Es un relacionista público en potencia. Para él, el trabajo está en la palabra y no en archivos, documentos, informes, etc. Le encanta saltar de un lado a otro de la oficina para conversar con todos. Te pregunta sobre cómo amaneciste hoy, tus planes para el fin de semana, sobre lo que comió tu perro esta mañana… parece tener una baraja de temas de que hablar siempre a la mano.

8.   El estresado

Si le dejan que haga un informe de una sola página, el estresado siente que va a desfallecer. Para él no existe diferencia entre un trabajo complicado de uno sencillo. Todo le resulta angustiante. Nunca está libre para los demás, pues siempre está ocupado en algo. Y si no hay nada qué hacer, algo se inventará él para lucir ocupado.

9.   El relajado

No confundir con el vago. El relajado trabaja a conciencia y, por lo general, es excelente en la función que desempeña en la oficina. Solo que no parece ponerle el 100% de su esfuerzo a las tareas que realiza. Por lo general, son empleados que están sobrecalificados para su puesto de trabajo, pero les gusta esa situación, pues sienten que así mantienen todo bajo control.

10.   El payaso

Es un personaje entrañable pues suele romper el hielo n los momentos más tensos en la oficina. Aunque algunas veces se le pasa la mano y recibe la reprimenda o algún que otro golpe de un compañero por no saber diferenciar cuando un momento requiere de la seriedad debida o no. Es que para ellos, todo – hasta las crisis- le resulta divertido y jocoso.

11.   El genio

Son personajes difíciles de encontrar en las oficinas, pero en las organizaciones grandes es probable que uno se encuentre con uno o más de ellos. El genio suele dejar impactado a sus compañeros por sus ideas revolucionarias y propuestas poco comunes, no siempre aceptadas por sus jefes de turno. Cuando la negativa se hace recurrente, el genio suele renunciar para buscar que sus sueños se hagan realidad en otra empresa o como independiente.

Vía: lifehack.org
Foto: pacificblvd.squarespace.com

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