3 simples pasos para el fracaso

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Muchas veces nos sentamos convencidos de que tenemos un producto o un servicio de calidad excelente, siempre cumplimos con los plazos, superamos las expectativas y continuamente estamos innovando en lo que hacemos. Tenemos a “la gallina de los huevos de oro” y en nuestra mente suena una y otra vez “mi idea se vende sola”: Gran error.

Es común centrarse en los objetivos, visualizar las metas para poder cumplirlas y así obtener el resultado que buscábamos. Sin embargo, ese es el error, nos fijamos en el final, pero dejamos de lado el proceso para llegar a ese final, después de todo, lo que vendemos no es solamente un producto o servicio, sino una experiencia de compra.

Por este motivo, te damos tres pasos para fracasar, a modo de que si estás haciendo alguno de ellos, puedas corregir, antes de que sea muy tarde.

1. No escuchar al cliente

Convencido de que tu idea se “vende sola”, decides lanzar un producto genial, realmente una obra maestra, Innovaste, creaste un “algo” totalmente revolucionario que va a romper el mercado. Pero en algún minuto ¿pensaste que quizá tu cliente no necesitaba aquello que lanzaste? Ejemplo de esto ha sido la tremenda baja que han tenido los conocidos netbooks, caracterizados por sus ventas bajas ¿Cuál fue el error acá? Los creadores lanzaron un “computador aún más portátil”, cuando lo que el cliente buscaba era mayor movilidad y con alto rendimiento. El resultado de esto fue un mercado abierto para las tablet.

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2. El segmento al que apunto da igual y comprará donde sea mi producto

Crees que no importa al segmento que apuntas, ya que estás tan confiado, que tanto de A, B o C te van a comprar igual. Tu producto es atractivo, visionario, incluso satisface necesidades aspiracionales ¿Hiciste algún estudio de mercado que lo avale? ¿realmente te van a comprar? Ejemplo de esto: decides abrir la primera tienda Online dirigida para adultos mayores, donde venderás de todo: pañales, sillas de rueda, cupones para consultas médicas, viajes orientados a la tercera edad, etc. Suena práctico, el adulto mayor tiene grandes dificultades para moverse por la ciudad, por lo que sería muy beneficioso comprar todo lo que requiere de modo Online y con despacho al hogar. Sin embargo, el 66% de los usuarios de internet en América Latina tienen entre 15 a 35 años de edad, y el 77% de las personas que compran en plataformas e-commerce, están dentro de ese mismo tramo etario. Tu proyecto, por ende, va destinado al fracaso.

3. Me haré millonario en poco tiempo

El peor y más común de los errores. Posees una idea tan innovadora que es la carretera segura al éxito. Centrado en ello, te proyectas y pasas de lo práctico a lo emocional; te imaginas en un año más con un gran auto, en un buen edificio corporativo, un lindo Loft por Miraflores (Lima) y números azules. Nadie ha dicho que el aspirar alto sea malo, sin embargo, de ciega. Mezclar la emocionalidad ambiciosa hace que seamos intolerantes al fracaso, que nos cerremos de mente, que enfoquemos el trabajo en el resultado, no en el proceso, nos descuidamos y al primer número rojo, vamos a querer desistir, cuando la matriz de los nuevos negocios y el emprendimiento es la persistencia, perseverancia y la motivación.

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