7 errores que no tienes que cometer en la estrategia financiera en tu startup

Existen ciertos errores básicos que se suelen cometer en empresas de todo tipo, desde empresas consolidadas en el mercado hasta en startups. Descubre aquí estos graves errores que debes evitar a toda costa.

Trabajar en el desarrollo de un producto innovador es, sin duda, ilusionarse, pero conviene no dejar de lado los números: de dónde vendrá el dinero, cuáles serán los costes, quién dará financiación, quienes serán los clientes, etc.

Porque una estrategia financiera poco cuidada puede ser la sentencia de muerte para una empresa. Así que lo principal es pensar en los caminos que se pueden presentar, con sus inconvenientes e imprevistos.

Así que te ofrecemos aquellos errores típicos en la estrategia financiera de una empresa.

1. Creer que sólo existe una opción

Se tiende a considerar la estrategia financiera de una empresa como algo lineal y predecible, cuando es totalmente lo contrario. Por eso pensamos que “arrastrar” la casilla de los ingresos en la Excel, de los clientes, de los precios o de los gastos es suficiente. Tener un foco estrecho puede ser una especie de cáncer financiero para una compañía, de daños irreparables en los casos de las más jóvenes y débiles, las startups.

2.- Minusvalorar los riesgos técnicos

Muchas veces se piensa que el típico proyecto va a estar ‘en la calle’ en día X pero en realidad se alarga y se alarga. El problema es que cuando se alarga (y no estaba previsto) supone costes, tiempo, retrasos para empezar a vender (o a generar impactos)…al final estas cosas, tan habituales, rompen todas las previsiones que se tiende a hacer y las convierten en inservibles.

3. No pensar a largo plazo

No disponer de una estrategia financiera no es excusa para no cuidar las cuentas día a día. No se deben tomar las decisiones desde una perspectiva cortoplacista. Por eso que desarrollar una buena estrategia en este ámbito es clave para la supervivencia de la empresa, de lo contrario, la empresa cometerá muchos errores que pueden acarrear consecuencias muy graves.

4. Financiación incorrecta

La forma en la que se financian las pequeñas empresas es diferente a cómo se financia una gran empresa. Parte de esta financiación en muchas ocasiones recae en los propios proveedores. Una buena estrategia de financiación tiene que tener en cuenta las distintas opciones accesibles.

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5. Poco análisis

En muchas ocasiones se toman decisiones estratégicas sin un análisis en profundidad del entorno que rodea. Es importante tener datos de todo lo relacionado con las finanzas para poder ver los puntos fuertes y débiles y saber que camino tomar. Una vez aplicadas las estrategias financieras, mediante un buen análisis se puede saber si dichas estrategias funcionan, si se tienen que modificar o simplemente ajustar o si hay que cambiarlas por completo.

6. No contar con una buena Herramienta de Gestión de Gastos

La gestión de los gastos es una tarea principal para las empresas ya que permite conocer a tiempo real los gastos de la empresa o de un equipo en concreto. El poder disponer de un panel de control sobre la situación financiera a tiempo real resulta vital para la toma de decisiones correctas.

7. El capital social no es igual a deuda

Existe una diferencia entre ambos conceptos que se tiende a confundir con mucha facilitad. “He conseguido 50.000 dólares de un inversionista y 120.000 de un préstamo participativo de una entidad pública, total 170.000 dólares obtenidos”. ¿Cómo? La deuda, da igual que sea de una entidad pública o privada, hay que devolverla. No aporta valor, sin más, ni es una inversión en sí misma. Sobre todo porque depende de cómo se rentabilice y para eso depende cómo se la use para generar ingresos, reducir costes y, más concretamente para generar más ingresos que costes y, además, devolverla con intereses.

Vía: sintetia.com/excelia.com

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