¿Comienza el fin del boom de las aceleradoras de startups en España?

El universo startup español ha experimentado un espectacular crecimiento en muy poco tiempo, pero algunos señalan que ya dio el pinchazo de la burbuja que ha comenzado a afectar a las empresas.

Dentro del ecosistema de emprendedores y  startups, las aceleradoras siempre fueron una pieza interesante porque influyen en el desarrollo de una empresa y la conectan con clientes e inversionistas.

En el caso de España, el boom de aceleradoras de startups lo vivió durante la crisis económica del 2012, año que vio nacer a Plug&Play Spain con una potente propuesta de conexión de las startups aceleradas con Silicon Valley.

Pero, luego de 5 años de trabajo, esta empresa anunció recientemente la finalización de sus programas de aceleración horizontales; un hecho que hace reflexionar sobre el futuro de las aceleradoras de startups y si, realmente, se llega a vivir en una burbuja que empieza a reorganizarse.

¿Qué es una aceleradora?

Una aceleradora es una entidad pública y/o privada que, a través de un programa periódico, trabaja con negocios de rápido crecimiento para acercarlos al mercado, captar clientes y hacerlos crecer en un período de tiempo acotado (unos 4 a 8 meses). En este sentido, la aceleradora ofrece contactos comerciales, inversión, mentorización y tutorización para hacer crecer el negocio.

Hay muchos tipos de aceleradoras, pero casi todas cumplen con una premisa básica: coger a la startup en su etapa casi inicial y ayudarla en la configuración de su modelo de negocio, su estrategia de captación de clientes, sus posibilidades de crecimiento e incluso su captación de financiación.

Precisamente, Rubén Colomer, cofundador de Plug&Play Spain, planteaba la duración del programa de aceleración de la siguiente forma:

“Durante el programa de aceleración intentamos ver los puntos débiles y los fuertes de cada startup e intentamos potenciar los buenos y mitigar los malos con formación y mentores que puedan darles consejo. El programa está estructurando en unas fases concretas para que puedan ir creciendo poco a poco a medida que adquieren más conocimientos. Todo está estructurado y no se deja nada al azar”.

Las aceleradoras en España

Fivelab, la primera aceleradora de empresas aterrizó en España en 2007, precisamente, de la mano de los responsables de Plug&Play Spain (Rubén Colomer y Juan Luis Hortelano) junto a Marino Amartino (ex responsable de Wayra y ahora responsable de startups de Microsoft en Latinoamérica), Ismael Elqudsi, Albert Armengol, y Rogelio Bernal.

En el año 2010 llegaría Business Booster. La siguiente iniciativa en llegar fue Wayra en 2011 por parte de Telefónica y luego le seguiría Plug&Play en 2012 con una propuesta de conexión con Silicon Valley.

A partir de ahí, se vivió un gran boom de iniciativas tanto públicas como privadas, y si se consulta en la plataforma StartupXplore, se puede encontrar catalogadas como aceleradoras a 273 iniciativas en España. Por tanto, ante estos números, uno puede llegar a plantearse preguntas: ¿Hay exceso de aceleradoras? ¿Se ven perjudicadas las buenas aceleradoras por este exceso de iniciativas?

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Sobre el exceso, Enrique Penichet, fundador de Business Booster (la aceleradora más veterana en seguir en funcionamiento), señala el dilema de la “calidad” frente a la “cantidad”.

Se ha pasado de calidad a cantidad, aunque debido a este creciente número de iniciativas y de número de startups también pueda surgir alguna con calidad. En mi opinión, es más sano un ecosistema a la americana, sin dinero público en aceleradoras, donde para subsistir has de generar valor y ser bueno, y no se pervierte el mercado con competencia con fondos públicos independientemente de la calidad de los programas, sino que depende de como eres o no de experto en acudir a licitaciones”.

El modelo de negocio de una aceleradora

Si se atiende al modelo de negocio, una aceleradora puede ser 100% gratuita, puede tomar una participación en la empresa a cambio de los servicios prestados (y puede que también inyección de capital en la empresa) o, incluso, pueden tomar comisión de las inversiones que consigamos, por ejemplo, en su demo day.

Si una aceleradora se queda con una parte de la propiedad de la startup, los servicios prestados y el dinero que inyecta en la empresa son una inversión a futuro que se espera rentabilizar. Es decir, aumentar el valor de la compañía y conseguir una venta.

Si no se toma participación en la empresa, entonces hay alguien que está sufragando el programa sabiendo que no le va a generar retorno económico. Aquí entran iniciativas privadas con foco en la responsabilidad social corporativa (RSC) y las iniciativas públicas.

El valor que aporta una aceleradora a la startup

Que una startup pase por una aceleradora, en teoría, debería aportar valor. Y se dice en teoría porque la explosión de aceleradoras ha generado una “liga de campeones” con aceleradoras de prestigio que ayudan a las empresas y tienen altas tasas de éxito y también una “segunda división” de aceleradoras sin un fin o programa claro que parecen más vinculadas al volumen que a la aportación de valor a las startups que aceleran.

Para los especialistas, lo ideal, es un balance sano entre el apoyo y mentorización del emprendedor y el dejar que experimente y busque su propio camino… y todo ello, a cambio de un nivel razonable de equidad y con cierto apoyo en cash.

Vía: xataka.com

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