¿Cuánto vale una idea de negocio?

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Aproximadamente S/.1.49, tomando en cuenta lo que cobra Wong por unidad de Cucumis sativus fresco.

De frente, sin anestesia: Las ideas de negocios valen (casi) nada. Son un requisito indispensable para iniciar un negocio, sí. Son la semilla del árbol, ese primer paso decisivo del viaje, el aro inicial de la cadena, ¡claro!. Pero reciben una importancia inmerecida: están en un pedestal, se habla de ellas con reverencia, se les antropomorfiza dándoles estatus de preciosos seres iluminados  (capaces de hacernos ricos usando poderes cuasi-míticos) y se les protege con recelo digno del narrador de La Serie Rosa¹. Está mal. Las ideas por sí solas son sueños inconclusos que no generan bienestar ni ingresos; son baratas y numerosas.

Robert Herjavec, multimillonario canadiense y juez en el reality Shark Tank (“Tanque de Tiburones”), menciona en su libro Driven (“Determinado”)²:

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Las buenas ideas son como los hongos: pueden prosperar en la parte oscura de tu mente e imaginación, pero en algún punto tienen que ser traídas a la luz del mundo real – y, hasta donde yo sé, nadie nunca pagó un millón de dólares por un hongo.

Lo que vale en un negocio es la ejecución de la idea, no la idea en sí misma. Por cada idea ejecutada exitosamente hay 1 millón fracasadas. Esa semilla se consigue en costal con miles más por unos pocos soles, y resulta ser nada a comparación del trabajo e inversión en agua, insecticidas y fertilizantes que se requieren para que llegue a dar fruto. En una larguisisíma cadena se le otorga una ponderación increíble (e indebidamente) densa a ese primer eslabón, cuando los siguientes 50,000 eslabones son más trascendentes y la fuente del éxito.

[cita class=”d”]Las buenas ideas son como los hongos: pueden prosperar en la parte oscura de tu mente e imaginación, pero en algún punto tienen que ser traídas a la luz del mundo real – y, hasta donde yo sé, nadie nunca pagó un millón de dólares por un hongo.[/cita]

De hecho, muchas de las empresas más exitosas ni siquiera inventaron ideas nuevas. Tomaron una idea existente y perfeccionaron su implementación. Apple no inventó los reproductores de mp3, ni los celulares sin teclas, ni las tablets, pero sus IpodsIphones y Ipads les llenaron las arcas³. Steve Jobs fue el copión más hábil pero sobre todo más perfeccionista de las últimas décadas. Ray Kroc no inventó la comida al paso, ni las franquicias, ni las líneas de montaje, y sin embargo McDonald’s es la cadena de restaurantes de hamburguesas más extensa del orbe, gracias al perfeccionamiento de sus procesos. A su vez otras franquicias de fast foods de hamburguesas, como Burger King o Wendy’s, les copiaron el concepto y fueron exitosas, debido a sus respectivas implementaciones de esa idea “prestada”.

En la literatura empresarial este tema del valor de las ideas vs. su ejecución se toca a menudo. Ocurre con mayor frecuencia en los libros de empresarios exitosos que en textos sobre administración (lo cual dice algo acerca de cómo se enseña esa carrera y afines, pero ése es un tema para otro día). Felix Dennis, un ricachón de los más zapatones de Inglaterra y creador de las revistas Maxim, PC World, y MacUser, entre otras, menciona en su libro The Narrow Road (“El Camino Angosto”)⁴:

Hay una falacia que ha echado raíces en las mentes de muchos que desean volverse ricos – la falacia de la gran idea. Tener una gran idea no es suficiente. Lo que cuenta es la manera en que las ideas son ejecutadas. La implementación siempre superará las ideas, no importa qué tan buenas sean las ideas. 

Para la mayoría todo esto es tema de sentido común. Y sin embargo cualquier persona interesada en negocios se encontrará indefectiblemente con algunos de estos casos:

  1. El “James Bond” EmpresarialSi te la cuento, tendría que matarte.
    Estas personas, las más confundidas, están convencidas que sus ideas valen copioso dinero por sí solas, y son reacias a contarlas para que no le roben la herencia a sus hijos. Piensan que si alguien las escucha  las convertirá en negocio, y eso le arruinará la oportunidad al esperanzado Jaime. Con muy contadas excepciones esto no sucede. Si tienes la duda de si tu caso es excepcional, pero no estás seguro, es fácil: Si necesitas preguntar, no lo es.
  2. El “Magnate Prematuro”Te vendo mi plan de negocios a cuchocientos mil dólares.
    Estos van un paso más allá de los James Bond. No sólo tienen una idea, sino han escrito un plan de 50, 100, 200 hojas sobre cómo llevarla a cabo. Quizás incluso cuenten con algún prototipo de producto o servicio. Qué bonito. Su cadena tiene un poco más de eslabones que aquella con el singular eslabón de la idea recién parida, y vale un poco más. Pero sólo un poco, y estas personas le asignan un valor al plan que no merece. El plan vale lo que cuesta elaborarlo, o lo que costaría contratar a alguien capacitado para elaborarlo. En muchos casos esto significa el sueldo de unas semanas de un egresado de administración o carrera similar, y no cuchocientos mil dólares. No hay que tener miedo en valorar más el plan si es que se requiere de un profesional para elaborarlo que comanda un mayor sueldo por tener aptitudes y experiencia particulares, pero los Magnates Prematuros le asignan al plan el valor que tendría una empresa en marcha exitosa, y así no es la nuez.
  3. El “Pokemon Master de las Start Ups”Tengo N proyectos en incubación, seré el próximo Bil Gueits.
    Una especie infrecuente, ya que pocos se dedican a invertir sistemáticamente en empresas nuevas, pero que existe. Los inversores experimentados son de la escuela “al gato lo capan sólo una vez”, y ya han sido capados. Examinan conservadoramente sus potenciales inversiones con 10 lupas. Pero el brillo del entusiasmo del Pokemon Master es únicamente opacado por su falta de experiencia, y por ende invierte en ideas un poquito muy rápido, con un poco de falta de due dilligence, y con gruesas expectativas de dividendos. Comúnmente son aquellos que son enamorados por las ideas en sí, en su más abstracta y pura expresión, y no se fijan a fondo en las mecánicas del negocio. ¡Es nueva y diferente! ¡No hay algo similar! No logran aterrizar la idea sometiéndola a un rígido análisis de cómo va a sobrevivir fuera del útero maternal del papel en el que están escritas. Los Pokemon Masters suelen vivir con la idea que son los líderes del futuro, y aguantan significativas pérdidas durante largo tiempo antes de izar la bandera blanca.

Así son las cosas. Supongo que por ello los creativos exitosos no son tan ricos como los implementadores exitosos. Felix Dennis lo resume bien⁵:

Si tú nunca has tenido una gran idea en tu vida, pero te vuelves hábil ejecutando las grandes ideas de otros, puedes triunfar más allá de tus sueños más salvajes. No tienen que ser tus ideas – la ejecución lo es todo.

 

Entrada 01 del blog Pileta de Paiches.

Pies de Página

  1. Sí, me refería a “Guardad celosamente este secreto…”
  2. Cita original: Good ideas are like mushrooms: they may thrive in the dark of your mind and imagination, but at some point they have to be brought into the light of the real world – and, to my knowledge, nobody ever paid a million dollars for a mushroom.
  3. Ejemplos de productos previos: Diamond Rio MP3 Player, celular Eten GlofiishHP Tablet PC.
  4. Cita original:  There is a fallacy rooted in the minds of many who wish to become rich — the fallacy of the great idea. Having a great idea is not enough. It is the manner in which ideas are executed that counts. Implementation will always trump ideas, however good those ideas are.
  5. Cita original, también del libro The Narrow Road: If you never have a single great idea in your life, but become skilled in executing the great ideas of others, you can succeed beyond your wildest dreams. They do not have to be your ideas — execution is all. 

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