El reto de iniciar un negocio con pocos recursos

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Para el éxito de un negocio, éste debe contar con algunos requisitos básicos, tales como un equipo emprendedor, redes de contacto, tecnología, maquinaria, materias primas, insumos, un lugar físico, y por supuesto, el conocimiento. Lo que ya debe saber es que todos esos ingredientes no se consiguen en la botica de la esquina. Se necesita de recursos económicos para solventarlos. El problema para un nuevo emprendedor radica en que no tiene el capital suficiente ni tiene la suficiente cantidad de clientes para solventar una primera producción.

Muchos al observar este panorama dejan pasar sus sueños, pensando que han nacido bajo una mala estrella, que nunca tuvieron dinero, y que si lo hubieran tenido, seguramente se habrían convertido en unos empresarios exitosos. Si es de los que piensa eso, es porque no tiene madera emprendedora. Al verdadero emprendedor se le descubre cuando los recursos escasean.

Entonces, ¿cómo hacer? Por si aún no se ha percatado, esos recursos necesarios para constituir y hacer crecer su empresa están a su alrededor. Tiene que ir en búsqueda de ellos. ¿Sabía que existen empresas que convocan a personal que posee su propio instrumento de trabajo? Esa es una forma de asociarse, tanto el socio operario como el socio capitalista obtienen beneficios mutuos. Existen profesionales, como abogados, diseñadores, ingenieros, que comparten un espacio físico de trabajo, y solicitan la ayuda del colega cuando se encuentran frente a un problema difícil de resolver.

Pero, vamos, de repente es de los que les gusta hacer toda la parte productiva del negocio, disfruta hacerlo. Quiere tener un espacio para su negocio, contratar personal idóneo, comprar maquinaria, etc. ¿Le alcanza para solventar todo? No. La respuesta en este caso es la tercerización. Si bien su deseo puede ser realizar todos los procesos productivos del negocio, existen empresas que ya poseen los recursos con los que no contamos. Así, si producimos blusas, resulta viable que un proveedor nos ayude en el corte de la tela, por ejemplo. Se obtienen beneficios mutuos, como en el caso de los profesionales que comparten una oficina.

No hay motivo para resignarse por la falta de dinero. Recuerde lo siguiente cuando tenga terminado su primer stock de productos: el resultado final no se ha logrado únicamente por nuestro esfuerzo, en él también han intervenido activamente nuestros colaboradores, proveedores y clientes. Los recursos de un negocio son más que el dinero metálico, téngalo presente.

Vía: “Claves para emprendedores”

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