Estrategias para no caer en errores en la definición de su misión empresarial

Redacción de misión

Como lo habíamos mencionado en una anterior ocasión, el postular una misión es vital para el crecimiento de la empresa. Sin embargo, ¿qué sucede cuando caemos en un excesivo esfuerzo por redactar una misión empresarial? ¿Quedarán claras las estrategias para nuestra empresa, nuestros colaboradores y proveedores? Lo que está sucediendo es un fenómeno contrario al esperado: muchas empresas gastan enormes cantidades de dinero y tiempo para elaborar una misión, cuando ésta debería ser conocida de antemano por sus propios directivos.

Los errores más comunes en la elaboración de la misión se centran en casi todos los procesos que la involucran:

  1. Imaginar el futuro: Resulta bajo todo punto de vista imposible.
  2. Establecer un grupo de trabajo para redactarlo: Se desperdicia tiempo y dinero de muchos trabajadores.
  3. Escribir un borrador: Al ser compuesta por varias personas, estos borradores suelen contener palabras pomposas o muy técnicas, que solo los que los elaboraron suelen entender.
  4. Comunicar la versión final: Muchas veces se colocan las misiones en cuadros, pegados en la pared o en diferentes lugares del centro laboral.
  5. Hacer la misión operativa: La aplicación de una misión mal diseñada genera más complicaciones que beneficios a los colaboradores.

Entonces, ¿resulta contraproducente redactar una misión empresarial? Para nada. Tener una misión es importante para cualquier empresa, pero siempre y cuando tengamos en cuenta lo siguiente:

  1. Hay que partir de las ventajas comparativas que poseemos en la actualidad y plasmarlo en un texto. El futuro no se puede conocer, pero sí nuestro potencial de hoy en día.
  2. No es necesario que un grupo de colaboradores se pasen días enteros buscando qué palabras deben incluirse en la misión empresarial. Si nosotros como cabezas de una empresa desconocemos la misión de nuestra empresa, es que realmente hemos estado navegando a la deriva. Todo parte de lo que siempre hemos estado buscando darle al cliente.
  3. Redactar el texto de la misión empresarial es algo que debe usted hacerlo junto a sus socios o personal de mayor confianza. Esta elaboración no debe tomarle más que algunos minutos y debe ser redactada de forma concisa y clara, evitando los tecnicismos o palabras confusas. Recuerde que no todos los que trabajan en su empresa son conocedores extremos de las estrategias de marketing.
  4. La misión no está hecha para ser exhibida como un diploma. Colgarlo en la pared solo hará que sus colaboradores dejen de lado la misión que usted pretende inculcar. En lugar de ello, es mejor comunicarlo mediante el boca a boca, y percatarse de si sus trabajadores son capaces de entenderlo. Si no es así, es mejor cambiar de misión.
  5. Si una misión es adecuada al contexto de la empresa, las cosas irán mejor porque los trabajadores y directivos tendrán un norte al cual guiarse. Si usted quiere dar seguridad a sus clientes, haga que sus productos sean sólidos y resistentes. Si pretende dar prestigio, deberá optar por un producto o servicio con alta calidad en su diseño. Y todos deben involucrarse con lo que desea dar al público

Revise estas recomendaciones si es que aún su misión no queda clara al interior de su empresa. Es mejor retroceder un paso, que seguir un camino sin orientación plena.

Vía: “El poder de lo simple” por Jack Trout y Steve Rivkin

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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