Innovar para permanecer

Siguiendo la reflexión de Drucker, la innovación no es explícitamente un asunto de genialidad. Es ante todo el resultado del trabajo, la disciplina y la constancia. “Es trabajo duro y sistemático”. Se fundamenta en acciones de abandono, de lo viejo, lo de siempre, lo que se repite y nadie cuestiona, sucede entre personas  dispuestas a alterar el orden habitual para marginar lo viejo y lo gastado, y listas  a replantear aquellas acciones  que han sido exitosas.

No hay que olvidar que el entorno es de turbulencia, o sea excesivamente dinámico y sorpresivo en movimientos rápidos, muchos de ellos devastadores.

Por lo anterior, en la medida en que la organización logre desprenderse de su  modelo convencional, así sea exitoso, abrirá las opciones para incrementar las propuestas innovadoras.  Pero esto hay que precipitarlo. La innovación necesita de la presión y el reto para gestarse. Su dinámica está estrechamente relacionada con el riesgo de sobrevivir.

La organización innovadora puede entonces propiciar esta dinámica. No es necesario que el riesgo esté a la puerta, ni que la presión sea denominador del estilo directivo. Puede ‘simular’ estas condiciones mediante el examen, la pregunta, y el inconformismo como autocrítica, sobre la manera como viene trabajando normalmente.

Es decir, en su cultura organizacional la insatisfacción sobre la gestión debe ser cotidiana.  Este carácter de la innovación gira en torno a dos componentes de la comunicación: el uso de la información y el conocimiento aplicado.

Fuente: Latinpymes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion