Las personas: la base de los negocios en la actualidad

En un inicio, todo estaba basado en el dinero. Un emprendedor se animaba a crear empresa si y solo sí contaba con los recursos económicos para hacerlo. Los negocios estaban reservados para una pequeña minoría. Luego, los emprendedores se percataron que no era indispensable el dinero para abrir un negocio. Bastaba con una buena idea. Era la época de las innovaciones tecnológicas. Pero, hemos llegado a una época en la que ni el dinero ni las ideas resultan la prioridad de los nuevos emprendimientos. Nos enfrentamos a una etapa en la que las personas son la base de todo negocio.

No nos dejemos engañar tan fácilmente. El dinero y las ideas siguen siendo parte importante de todo negocio. Un negocio que no es rentable, después de todo, no tiene sentido alguno. Sin embargo, las personas tienen más importancia que esos dos factores. ¿Por qué? Las personas son el valor agregado de las organizaciones del siglo XXI. Y, por el lado del mercado, las personas ya no compran productos o adquieren servicios, buscan experiencias.

  1. LAS PERSONAS DE TU EMPRESA

Una buena relación con las personas deberá iniciarse desde la propia empresa. Hay que dejar los títulos de “recursos humanos” o “capital humano” para los libros de Administración. Tratamos con personas, no con simples recursos descartables. Estamos a cargo de personas, que al igual que nosotros, tienen necesidades, sueños y deseos de superación.

La empresa tiene que ser amigable con sus colaboradores, pero no hasta el punto de convertirse en una organización paternalista. En una empresa de este tipo, las líneas de mando son dejadas de lado, para pasar a una anarquía administrada, que rara vez obtiene buenos resultados. La empresa sí debe centrarse en su personal, enfocándose en el desarrollo de habilidades y competencias a favor de la organización y de ellos mismos.

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  1. LAS PERSONAS A LAS QUE TÚ LLAMAS CLIENTES

Los clientes no son máquinas de consumir, son personas que tienen deseos y necesidades por satisfacer. Es importante que recuerdes esto para enfocar tu negocio. El negocio no puede estar centrado en lo que tú crees que es bueno para tus clientes, debe estar enfocado en lo que realmente desean los clientes.

La competencia en los diferentes sectores se ha vuelto tan dura que apenas si se notan las diferencias entre un producto y otro. Entonces, los clientes, o mejor dicho, las personas, ya no buscan un producto físico, buscan una experiencia de vida. No es extraño que las empresas estén convirtiendo la experiencia de compra de sus productos en una vivencia inolvidable para las personas. Enfócate en pensar qué más puedes dar a los clientes aparte del bien que comercias.

  1. LAS PERSONAS A LAS QUE CONSIDERAS TU COMPETENCIA

La competencia no es un conjunto de empresas desalmadas, que bajan el precio cuando se les da la gana solo para tratar de destruirte. La competencia está formada por personas, por emprendedores como tú, que tienen los mismos sueños de grandeza y las mismas necesidades que satisfacer. Son personas que no solo son tu competencia, pueden ser tus aliados. Compartir la misma red de distribución, formar clústeres, exportar juntos, son estrategias conjuntas que tu empresa puede realizar con esos que tú conoces como competencia.

  1. LAS PERSONAS QUE CONSIDERAS TU ENTORNO

La sociedad no está formada por individuos desagregados de su realidad, que funcionan como pequeñas máquinas parlantes en búsqueda de dinero. Ese entorno que ves día a día cuando vas a tu negocio en el bus, cuando paseas por una feria el fin de semana, cuando sales a divertirte con tus amigos, está conformado por personas que mueven el mundo a través de sus propios negocios. En esa masa tan compleja están nuevos clientes, nuevos proveedores, nuevos distribuidores, nuevos socios, en fin, de todo un poco, que tú debes aprender a descubrir con tu ojo empresarial.

Vía: socialcooking.es / negociosyemprendimiento.org

Foto: eoi.es

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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