Outsourcing: una gran herramienta estratégica

Uno de los sectores más apasionantes y que ha contribuido decididamente al progreso industrial es el sector automotriz y si bien los primeros en desarrollar el automóvil fueron Karl Benz y Gottlieb Daimler en 1865  es indiscutiblemente Henry Ford el que logró revolucionar el mundo industrial seguido por su archi-competidor Alfred Sloan de General Motors, quienes protagonizaron una batalla épica hacia 1920.

Ford diseñó una estrategia basada en el concepto de producir un solo tipo y color de vehículo a través de una línea de producción en serie, buscando la estandarización casi con obsesión, privilegiando los procesos para obtener un producto confiable, de calidad y al más bajo precio.

Con esta estrategia, Ford logró satisfacer inicialmente la demanda de un mercado ávido por adquirir esta máquina que vendría a revolucionar la forma de vida en el planeta. Sin embargo, a lo largo de este proceso, este brillante mecánico que creció en una granja y que no cursó estudios superiores, empezó a mostrar resistencia para delegar, serios rasgos de intransigencia, así como alta desconfianza hacia terceros, lo que lo llevó a buscar la integración vertical del proceso productivo hasta el extremo de sembrar árboles de caucho para de ellos fabricar los neumáticos.

También afloró una falta de capacidad de reacción ante el cambio de tendencias o demandas del mercado. La respuesta que dio General Motors, liderada por Alfred Sloan, un joven educado en la Universidad de MIT, con una clara orientación pro mercado en contraste con la orientación pro procesos de Ford, fue proponer una línea de vehículos de distintos modelos y colores con introducción de nuevos productos cada año, que puso en aprietos a Ford, ya que la rigidez de su aparato productivo no le permitió responder fácilmente a tal estrategia.

A pesar que Ford cerró su planta por varios meses para tratar de contraatacar a Sloan, no logró la flexibilidad necesaria. Si bien la historia le reconoce gran mérito al ingenio mecánico de Ford y a su contribución a los procesos industriales, fue General Motors la empresa que se consolidó como el líder automotriz por muchas décadas y una de las escuelas de negocios de mayor prestigio en el mundo, la de la Universidad MIT, lleva como nombre: Alfred Sloan.

Es importante dar una mirada a la historia para comprender la importancia de contar con flexibilidad y velocidad de respuesta al cambio conforme los mercados se vuelven más sofisticados y competitivos. Es justamente esta situación la que llevó al mundo empresarial en las últimas dos décadas, a buscar la especialización para lograr ventajas competitivas duraderas en un entorno donde el conocimiento evoluciona a velocidades vertiginosas y la obsolescencia es pan de cada día.

Es ahí donde surge la herramienta de gestión denominada “outsourcing” o “tercerización”, que de la mano con la globalización, las comunicaciones y la tecnología de información, permiten que empresas firmen convenios y se conecten formando un tejido industrial de especialistas en diversos campos de manera tal, de facilitar a la empresa contratante concentrarse en sus actividades distintivas delegando en terceros actividades operativas que generalmente son comunes entre industrias y sectores, con el beneficio de que quienes se encarguen de estas actividades, serán especialistas en ellas y contarán con múltiples contratos que les permitirán tener acceso a prácticas de clase mundial a precios muy competitivos.

Esta actividad se ha expandido en diversas áreas como la informática, logística, la manufactura, la contabilidad, las finanzas, entre otras y han conformado una industria billonaria permitiendo en muchos casos a países en vías de desarrollo exportar servicios de este tipo. Un ejemplo notable son los países denominados “BIRC”, por Brasil, India, Rusia y China, que se han posicionado como exportadores de servicios informáticos a nivel mundial.

La herramienta denominada “outsourcing”, implica proveeduría de servicios a largo plazo prestados por empresas que cuentan con personal capacitado y subordinado a ellas, además de infraestructura, tecnología, gerencia y financiación, aceptando la responsabilidad integral sobre un proceso y contando con múltiples clientes.

En paralelo al proceso descrito anteriormente, las pequeñas y medianas empresas (pymes) vienen afrontando  dificultades al encontrarse lidiando con mercados sumamente competitivos y donde el tamaño juega un rol decisivo. Estadísticas dolorosas dan cuenta que en algunos países latinoamericanos, la “mortalidad” de empresas pymes, supera el 80%  antes de cumplir los dos años de vida y entre las principales causas del fracaso está la falta de capacidad de gestión o de respuesta a un entorno tan complicado.

Fuente: Latinpymes.com

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